La Bella Durmiente: precisión, calidez y elegancia – LanzaDigital

Un abarrotado Teatro Quijano aplaudió al Ballet de San Petersburgo

La bella durmiente es cuento de hadas nacido de la tradición oral, que ha tenido varias transcripciones y publicaciones a lo largo de la historia. Sin embargo, tres son las versiones más difundidas del cuento, las que citaremos en el orden cronológico de su aparición: Talía, Sol y Luna, del italiano Giambattista Basile (Pentamerón, 1634); La bella del bosque durmiente, del francés Charles Perrault, (Los cuentos de mamá gansa, 1697) y Rosita de Espino o La Bella durmiente del bosque, de los alemanes Jacob y Wilhelm Grimm (Cuentos de la Infancia y el Hogar, 1812).

Pese a todo, las versiones más difundidas están basadas en el cuento de Charles Perrault, aunque influidos por elementos de la narración de los Hermanos Grimm, publicado 115 años después. El éxito de la versión cinematográfica de Walt Disney Pictures (1959), contribuyó mucho a la popularización de la historia a nivel mundial. Pero aquí vamos a referirnos a La bella durmiente como el segundo de los tres grandes ballet del compositor ruso Chaikovski. Compuesto tras El Lago de los cisnes y antes de El Cascanueces, está basado en el cuento  de Perrault  adaptado por los Grimm.

Lanza Digital

Javier García Isaac entrevista a Tatiana Solovieva – Radio Ya

20.12.2019 Radio Ya

Javier García Isaac entrevista a Tatiana Solovieva

[Locutor] Les he anunciado esta mañana que hoy vamos a tener con nosotros a Tatiana Solovieva. Tatiana Solovieva no necesita presentación porque es buena amiga de esta casa y ustedes han tenido ocasiones de escucharla muy a menudo, aquí en los micrófonos de Radio Ya. Tatiana Solovieva, que nos va a presentar el último espectáculo que ella produce y porque lo trae a España. Bueno, en esta ocasión estamos hablando de que viene al teatro Lope de Vega el Ballet de San Petersburgo, y que va a representar El Cascanueces, El Lago de los Cisnes y La Bella Durmiente. El Cascanueces el 23 de diciembre a las 8 horas, en El Lago de los Cisnes el 30 de diciembre en dos funciones a las 6 y a las 9 horas, y La Bella Durmiente el 5 de enero a las 12 horas. Háblanos un poco del Ballet de San Petersburgo porque tú llevas toda la vida, insisto que no hace falta presentación, porque te conocen muy bien nuestros oyentes. Además, cada vez que te traemos aquí, pues siempre les apetece que les cuentes más. Cómo surge esto de que eras bailarina y ahora te has metido a productora. Ya llevas años trayendo al Ballet de San Petersburgo aquí a España.

[Tatiana Solovieva] Sí, fue musicóloga, artista del Teatro Musical de Moscú. Venía en giras por España como artista y desde el 92 llevo compañías en gira por España. He traído ya unas cuantas, muchas…

[Locutor] Hace relativamente poco hubo un espectáculo absolutamente maravilloso en el Teatro Real, el Ballet de Igor Moiseyev, que es la mejor compañía del mundo.

[TS] Si, Igor Moiseyev Ballet es una de las mejores compañías del mundo. ¡Qué pena que los españoles la conocen tan poco! Ojala que pudieran tener la posibilidad de verla de vez en cuando… Igor Moiseyev, es la compañía, que ya tiene 82 años de historia.

[Locutor] Y que conozco gente que lo vio y dice que fue un auténtico bombazo, un exitazo sin precedentes. Yo creo. La pena fue que sólo hubo una representación en Madrid y otras cinco, si no me equivoco, por el resto de España.

[TS] Sí.

[Locutor] Bueno, ya estamos hablando del Ballet de San Petersburgo, que yo he tenido ocasión de verles, en esta ocasión El Cascanueces, El Lago de los Cisnes y La Bella Durmiente. En una época tan navideña como la Navidad.

[TS] Esta compañía en los últimos años está en verano en la Gran Vía, los veranos, en julio, un poquito de agosto. Y en verano El Cascanueces… no es un espectáculo muy de verano porque se trata de la fiesta en Navidad. Por eso lo normal es la representación del Cascanueces en las épocas de invierno. Y en verano siempre en Madrid ofrecemos El Lago de los Cisnes y La Bella Durmiente. La gente ya ha tenido posibilidades de verlo, pero siempre hay alguien que no lo había visto y hay gente que quiere volver a verlo otra vez.

 Nuestro Cascanueces es un espectáculo muy especial siempre, es diferente todos los días, porque en el espectáculo, en cuatro fragmentos pequeñitos, participan niños de las escuelas locales de danza. En cada ciudad donde actuamos, preparamos a los niños, hacemos los ensayos con ellos y el espectáculo un día puede gustar más, otro día puede gustar menos, por que no sabemos cómo se van a comportar los niños en el escenario. Hay días que los niños son absolutamente fantásticos y otros días se pierden un poquito porque todavía les falta un poco de tablas.

[Locutor] Pero bueno, tienen que ir familiarizándose.

[TS] Yo creo que es una labor muy buena para que los niños se acerquen al mundo profesional del teatro, de la danza. Vean cómo es el espectáculo con luces, con el decorado. Es bueno también para atraer nuevos públicos al mundo del ballet, porque para ver a los pequeñajos vienen padres, amigos, tíos y todos los que conocen al niño y quieren verle en el escenario. Y muchas veces mucha gente me ha comentado que no les había pasado por la cabeza ir a ver un espectáculo de ballet. Van al fútbol, al cine, van a lo que sea, pero a ballet, ¿que es esto?… Y de repente un día van a verlo, porque actúa su pequeñajo, y dicen “Me gusta” y vuelven a ver otros ballets. Y conozco ya unos cuantos fans que nos siguen de año en año. Viajan detrás de nosotros a otras ciudades para ver un ballet.

[Locutor] Pero fíjate Tatiana, para meterte en este mundo de producir ballet tienes que tener mucho amor por el ballet, porque es un tema complicado, complicado, y yo diría que es más fácil introducir otras cosas que volverte loco con este asunto. Tiene que ser tu pasión, el promocionar el ballet, porque son espectáculos auténticamente maravillosos, espectáculos carísimos, carísimos… el montaje, quiero decir. Bailarines muchos, coreografía… Con lo cual no es nada fácil ¿no?

[TS] En España no había mucha tradición de ver los espectáculos del ballet ruso. Aquí se veían muchas cosas, muchas cosas occidentales

[Locutor] La revista…

[TS] muchas cosas de flamenco, de danza española. Había siempre buenos espectáculos, pero de ballet aquí había muy poca tradición y poca gente de las compañías extranjeras venía aquí porque es muy caro hacer y traer un ballet clásico. Y muchos directores de teatros en los años noventa me decían que es la primera vez conmigo que habían traído un ballet a España porque pensaban que es imposible de pagar. Entonces, por mala o por buena suerte, cuando se cayó la Unión Soviética, se cambió el funcionamiento de los teatros estatales, y algunas personas decidieron crear sus compañías propias. Por ejemplo, el Ballet Imperial Ruso fue creado por Maya Plisetskaya y Gediminas Tarandá. A Maya Plisetsjkaya no hay que presentarla y Gediminas Tarandá fue estrella del Bolshoi. Entonces, con los artistas del Ballet Bolshoi y con el Estudio de Ballet Joven de Yury Grigorovich del Bolshoi, se crea una compañía privada que empieza a viajar por el mundo. Y esto dio la posibilidad a los teatros de ver los espectáculos con un precio un poco diferente.

[Locutor] Más razonable…

[TS] Porque traer aquí al Bolshoi u otras compañías de las que hemos hablado, cómo Igor Moiseyev Ballet por ejemplo, era imposible, porque son compañías estatales, tienen sus propios teatros y recaudan en su propio teatro muchísimo más que viajando. Por eso es muy caro traerles. Entonces haciendo compañías un poco especiales he podido llevar muchos espectáculos a España y no sólo El Cascanueces, El Lago de los Cisnes, La Bella Durmiente. He tenido aquí, no sé si 20 o 30 títulos y muchos de estos títulos en diferentes versiones. Pero me dices “por la pasión”. Sí, porque yo lo conozco desde pequeña y amo el mundo del ballet. Me parece que el mundo del ballet es lo más bello que hay en el arte. Porque en el ballet hay y vestuario y decorados, es decir el arte de pintar, arte gráfico. Y hay música, orquestas, compositores que han compuesto muchísima música maravillosa para ballet. Y los bailarines es que son tan bellos, tan perfectos. Para ser un bailarín en Rusia son ocho años de estudios profesionales para los niños seleccionados, y después ves cuerpos bonitos, la interpretación, hay teatro también… Para mí el espectáculo de ballet es el espectáculo más completo, más difícil y posiblemente, en España todavía no está tan valorado como debería ser. Pero en otros países, por ejemplo en Rusia, conseguir entradas para ballet es mucho más difícil que para la ópera, por ejemplo, o para un espectáculo de teatro de texto o para cualquier otro género, porque la gente sabe valorarlo.

[Locutor] Por eso digo que te tenemos que estar realmente agradecidos, porque posiblemente has sido la pionera en este tipo de espectáculos en España. Gracias a ti estamos disfrutando del auténtico ballet ruso. En este caso del Ballet de San Petersburgo, en España.

[TS] Bueno, aparte de mí hay otros también.

[Locutor] Bueno tu llevas desde el año 92, tu eres rusa, te conozco y de forma muy machacona por siempre, estas intentando traer los mejores espectáculos aquí. Háblanos un poco del Cascanueces, que vamos a tener la ocasión de ver el día 23 a las ocho de la tarde en el teatro Lope de Vega. ¿Qué destacarías de él?

[TS] El Cascanueces es un espectáculo que ha tenido muchísimas versiones desde que se estrenó en 1892. La cantidad de versiones que hubo es incalculable. Yo creo que no hay dos compañías que hagan algo con el mismo estilo. Claro que al principio este espectáculo fue ruso, del repertorio ruso hasta prácticamente nuestros días. Ahora, hasta la Compañía Nacional de Danza ha hecho su Cascanueces.

En los Estados Unidos la tradición de El Cascanueces es muy desarrollada, y creo que fue traída por los rusos también, porque hubo mucha inmigración de rusos en el siglo XX a los Estados Unidos. Allí en las Navidades, la mayoría de las compañías de danza hacen el dinero de todo el año con El Cascanueces, porque es un espectáculo que hay que ver en Navidades obligatoriamente sí o sí, de año en año, con los niños, con todos, porque es un espectáculo que trae muchísima alegría, mucho amor y magia. Es divertido y es muy bello.

Por ejemplo, el cuadro de los copos de nieve con el que se termina el primer acto, es lo más bello. Y cada compañía tiene su coreografía. No hay dos Copos de Nieve

Nosotros, lo que ya había comentado, tenemos en el espectáculo siempre a los niños, porque … lo primero, que el espectáculo en 1892 fue estrenado con niños. Hacerlo con niños no es nuestra idea, es del original. Lo único que, claro, cada compañía después hacía lo suyo y en muchísimas versiones los papeles de niños lo hacían los profesionales. En España lo empezamos en 2005 con el Ballet Imperial Ruso. Introducíamos primero a los niños de Madrid, les preparábamos nosotros mismos y después actuaban ellos, por ejemplo, si estábamos una semana, una semana actuaban los mismos niños.

Después me di cuenta que todo el mundo quería participar. Hay tantas solicitudes de las escuelas que empecé repartir un espectáculo para cada escuela. Y ahora ya hasta divido un espectáculo entre varias escuelas.

Por ejemplo, en este Cascanueces, que vamos a tener el 23 de diciembre en el Teatro Lope de Vega, van a actuar niños de la Escuela de Ballet Ruso Nazarenco, que está aquí, en Madrid, en la Plaza Castilla. Ellos van a hacer una coreografía. Otra coreografía va hacer la Escuela de María Larios de Coslada. Estas dos escuelas ya han participado con nosotros en muchas ocasiones y ya sabemos que preparan muy bien a los niños. Y vamos a tener una novedad, la gente no lo ha visto, y yo también quiero verlo, estoy muy intrigada, porque va a preparar el grupo de Enanitos una amiga mía, Tatiana Zajarova, que fue una magnífica bailarina y ahora es profesora aquí de ballet clásico y de danzas de carácter, que está dando clases en varios sitios, por ejemplo, en el Instituto Alicia Alonso, y ella entrena también a los niños gimnastas en la Escuela Rítmica Torrijos. Ellos ya han ganado varias competiciones en España. Y las mejores gimnastas de su escuela harán la Danza de los Enanitos.

[Locutor] Pero luego esto es el día 26, el día 30 de diciembre. Hay dos funciones a las seis y a las nueve, y aquí estamos hablando de El Lago de los Cisnes.

[TS] El Lago de los Cisnes es lo más bello de lo más bello que existe en el mundo, en el planeta. No hay ningún ballet que sea tan perfecto. Aunque también de la historia del Lago de los Cisnes podemos hablar muchas cosas. El estreno del Lago de los Cisnes en 1877 en Moscú no tuvo éxito. Años después, intentaron recuperarlo en Moscú y tampoco tuvo éxito. Y cuando muere Tchaikovsky en 1893, en San Petersburgo deciden hacer una gala homenaje a él con las mejores obras que había creado. Entonces, Marius Petipá, quien en ese momento era el coreógrafo titular de los Ballets Imperiales de Rusia, dice que El Lago de los Cisnes no quiere ni tocarlo. Conociendo los fracasos y fracasos de los años anteriores… Y dice “Yo no lo voy a hacer y que se encargue de esto Lev Ivanov”.

Entonces Lev Ivanov solo coreografió el famoso cuadro blanco, lo que conocemos ahora, que es lo más famoso en el mundo de ballet. Quita las alas postizas, cambia muchas cosas… Es una coreografía que hasta el día de hoy en todas las compañías va prácticamente intocable. Todo lo que hizo Petipá, y todo lo que han hecho los demás coreógrafos, constantemente se cambia y ya no se si ha quedado algo de Petipá. Pero lo que coreografió Lev Ivanov, el Acto Blanco, se reproduce tal cuál y nosotros lo hacemos también, como fue creado en 1893.

[Locutor] Yo creo que es imperdible. Y aquí el 30 de diciembre, que es muy buena fecha, justo antes de fin de año.

[TS] Yo creo que es un buen regalo para todos, la gente que quiere, en vez de regalar cosas inútiles que después van a acumular polvo, inviten a sus amigos, a sus parientes, a sus queridos a ver un ballet, disfrutarán. Y yo creo que hay que ver El Cascanueces con los niños o sin niños y El lago de los cisnes también verlo con niños o con las personas que queremos.

[Locutor] Y luego, para el día el Día de Reyes, el 5 de enero a las 12 de la mañana – La Bella Durmiente.

[TS] ¿Sabes por qué, a las doce? Porque nos dan las fechas entre Rey León y Rey León que está fijo en el teatro. Entonces, los días libres nos los han dejado a nosotros. Por eso el espectáculo La Bella Durmiente lo hacemos a las doce de la mañana.

 

[Locutor] Bueno, bonito, digo a la gente que está de vacaciones. Es el día de Reyes.

[TS] Yo creo que la gente puede perfectamente verlo a las doce y puede ir con niños. Es bueno ir con niños al ballet La Bella Durmiente, aunque no es ballet infantil, es un ballet para todos los públicos, es para el público general, pero como es un cuento de hadas, hay princesas y …

[Locutor] Malo J.

[TS] Hay, por ejemplo, personajes de los cuentos de Charles Perrault, está la Cenicienta con el Príncipe, el Gato con botas con la Gatita, el Pájaro Azul con la Princesa Florina. Entonces hay personajes que son de cuentos que los niños conocen y les van introducidos en esta obra La Bella Durmiente, porque es un cuento: Nace la princesa Aurora, Invitan a las Hadas que le desean la felicidad. Pero han olvidado invitar a la Bruja Carabós, la que predice que la chica, cuando cumpla 16 años se pincharía con un uso y se moriría. Entonces Hada Lila dice: no se morirá, dormirá 100 años. Es el primer acto. El segundo acto es cuando ya cumple 16 años, vienen los príncipes. Todos los príncipes son guapísimos. La princesa baila con todos, aparece una vieja y bueno, se pincha y se duerme. Después en el sueño con unas Driadas preciosas -las chicas con tutús-, aparece el Hada, el Príncipe y baila con la princesa “dormida”. El príncipe se enamora de ella, va a besarla y después, claro… ¿Que puede pasar después del primer beso….? Lo lógico. La boda.

[Locutor] Aquí van directamente a la boda.

[TS] Están invitados todos los personajes, entre ellos La Cenicienta y El Gato con Botas,…

[Locutor] Que se van a poder ver muchos personajes de cuentos infantiles, aunque es una obra que puede ir a ver cualquiera, solo niños, sino toda la familia. Pues Ballet de San Petersburgo en el Teatro Lope de Vega, El Cascanueces, 23 de diciembre, El lago de los cisnes el 30 de diciembre y La Bella Durmiente el Día de Reyes el 5 de enero por la mañana a las 12.

[TS] Y si la gente quiere comprar las entradas…

[Locutor] ¿Dónde pueden comprar las entradas?

[TS] En las taquillas del Teatro Lope de Vega o también en entradas.com.

[Locutor] En Entradas.com, que es muy fácil entradas.com o en la taquilla de teatro Lope de Vega, pues hay que darse prisa porque son fechas complicadas.

[TS] Si a mí me gustaría decir a la gente que tiene dudas, si hay que ir o no hay que ir. Estos espectáculos del Ballet de San Petersburgo ya han conseguido dos premios por votación del público. Entonces, al público gustan muchísimo. El primer premio fue por El lago de los cisnes, el Premio Teatro de Rojas, elegido como Mejor Espectáculo del 2015, y recientemente nos han dado el segundo premio. El 20 de septiembre fue la entrega de los Premios en el Teatro de Rojas al Mejor Espectáculo de danza del año 2018, y es La Bella Durmiente de esta compañía.

[Locutor] Dos ya están premiados. ¿Vamos a por el tercero?

[TS] Espero que sí.

[Locutor] Muchísimas gracias a que pases unas felices Navidades y nos vemos en el teatro. ¡Muchas gracias!

[TS]¡Muchas gracias!

El Cascanueces o la magia de la infancia – El Mundo Financiero

El Cascanueces de Piotr Tchaikovsky es la obra más navideña del ballet clásico universal.

El mago Drosselmeyer en la fiesta de Navidad hace posible que los sueños de Masha se cumplan: los juguetes cobran vida, el Cascanueces se convierte en un bello príncipe y juntos, tras enfrentarse a los malvados ratones, viajan por las tierras nevadas al Palacio Mágico.

 

Es una obra basada en un cuento, sin edad recomendada y es bien recibida por todos los públicos. Un espectáculo al que vale la pena acudir toda la familia. Si como decía Rousseau “Lo que uno ama en la infancia se queda en el corazón para siempre”, los niños seguramente se enamorarán de él y los adultos recordarán sus sueños infantiles.

Creo que ningún otro espectáculo de ballet tiene tantas versiones cómo El Cascanueces. Hasta los nombres de la protagonista son múltiples: Masha, Marie, Clara… Hay versiones donde los protagonistas son los actores de la fiesta en el Palacio Mágico, o también donde ellos son espectadores que ven al Hada de Azúcar y el Príncipe Coqueluche, entre los ratones (o, más a menudo, ratas) hemos visto como líder al Rey de los Ratones y también a la Reina de los Ratones, y donde el Palacio Mágico podría ser lugar de muchos dulces. Las coreografías también son muy diferentes. Por ejemplo, solo por los teatros de la Gran Vía de Madrid, nuestra productora ha traído los siguientes:

  • Ballet Imperial Ruso, coreografía de Gediminas Taranda
  • Ballet de San Petersburgo, coreografía de Andrey Batalov
  • Ballet Estatal de San Petersburgo Leonid Yakobsón, coreografía Yury Petukhov
  • Ballet Estatal Clásico de Moscú, coreografía de N. Kasatkina y V. Vasiliov
  • Ballet Estatal Tchaikovskiy de Perm, coreografía V. Vainonen
  • Moscow City Ballet, coreografía Smirnov-Golovanov
  • Kiev Modern Ballet, coreografía Radu Poklitaru

 

El próximo 23 de diciembre, en el madrileño Teatro Lope de Vega, podremos ver la nueva versión del Ballet de San Petersburgo de Andrey Batalov, con grandes solistas internacionales en el papel del Cascanueces-Príncipe a Mikhai Martynyuk (fue solista principal del Ballet del Kremlin, Artista de Honor de Rusia), Cristina Terentieva en el papel de Masha, y Sergey Iliin en el papel del mago Drosselmeyer, y, cómo siempre, con la participación de los talentosos alumnos madrileños de la Escuela de Ballet Ruso Nazarenco de Madrid y del Centro de Danza María Larios de Coslada. Además, por primera vez, van a participar las gimnastas del Club Rítmica Torrijos interpretando la coreografía de los Enanitos.

El Mundo Financiero

El Cascanueces o la magia de la infancia – Radio Ya

El Cascanueces de Piotr Tchaikovsky es la obra más navideña del ballet clásico universal.

El mago Drosselmeyer en la fiesta de Navidad hace posible que los sueños de Masha se cumplan: los juguetes cobran vida, el Cascanueces se convierte en un bello príncipe y juntos, tras enfrentarse a los malvados ratones, viajan por las tierras nevadas al Palacio Mágico.

 

Es una obra basada en un cuento, sin edad recomendada y es bien recibida por todos los públicos. Un espectáculo al que vale la pena acudir toda la familia. Si como decía Rousseau “Lo que uno ama en la infancia se queda en el corazón para siempre”, los niños seguramente se enamorarán de él y los adultos recordarán sus sueños infantiles.

Creo que ningún otro espectáculo de ballet tiene tantas versiones cómo El Cascanueces. Hasta los nombres de la protagonista son múltiples: Masha, Marie, Clara… Hay versiones donde los protagonistas son los actores de la fiesta en el Palacio Mágico, o también donde ellos son espectadores que ven al Hada de Azúcar y el Príncipe Coqueluche, entre los ratones (o, más a menudo, ratas) hemos visto como líder al Rey de los Ratones y también a la Reina de los Ratones, y donde el Palacio Mágico podría ser lugar de muchos dulces. Las coreografías también son muy diferentes. Por ejemplo, solo por los teatros de la Gran Vía de Madrid, nuestra productora ha traído los siguientes:

  • Ballet Imperial Ruso, coreografía de Gediminas Taranda
  • Ballet de San Petersburgo, coreografía de Andrey Batalov
  • Ballet Estatal de San Petersburgo Leonid Yakobsón, coreografía Yury Petukhov
  • Ballet Estatal Clásico de Moscú, coreografía de N. Kasatkina y V. Vasiliov
  • Ballet Estatal Tchaikovskiy de Perm, coreografía V. Vainonen
  • Moscow City Ballet, coreografía Smirnov-Golovanov
  • Kiev Modern Ballet, coreografía Radu Poklitaru

 

El próximo 23 de diciembre, en el madrileño Teatro Lope de Vega, podremos ver la nueva versión del Ballet de San Petersburgo de Andrey Batalov, con grandes solistas internacionales en el papel del Cascanueces-Príncipe a Mikhai Martynyuk (fue solista principal del Ballet del Kremlin, Artista de Honor de Rusia), Cristina Terentieva en el papel de Masha, y Sergey Iliin en el papel del mago Drosselmeyer, y, cómo siempre, con la participación de los talentosos alumnos madrileños de la Escuela de Ballet Ruso Nazarenco de Madrid y del Centro de Danza María Larios de Coslada. Además, por primera vez, van a participar las gimnastas del Club Rítmica Torrijos interpretando la coreografía de los Enanitos.

Radio Ya

El Cascanueces o la magia de la infancia

Escrito por Tatiana Solovieva.

Diseños Muñecos Konstantin Korovin para Bolshoi 1919

El Cascanueces de Piotr Tchaikovsky es la obra más navideña del ballet clásico universal. El mago Drosselmeyer en la fiesta de Navidad hace posible que los sueños de Masha se cumplan: los juguetes cobran vida, el Cascanueces se convierte en un bello príncipe y juntos, tras enfrentarse a los malvados ratones, viajan por las tierras nevadas al Palacio Mágico.

Es una obra basada en un cuento, sin edad recomendada y es bien recibida por todos los públicos. Un espectáculo al que vale la pena acudir toda la familia. Si como decía Rousseau “Lo que uno ama en la infancia se queda en el corazón para siempre”, los niños seguramente se enamorarán de él y los adultos recordarán sus sueños infantiles.

Creo que ningún otro espectáculo de ballet tiene tantas versiones cómo El Cascanueces. Hasta los nombres de la protagonista son múltiples: Masha, Marie, Clara… Hay versiones donde los protagonistas son los actores de la fiesta en el Palacio Mágico, o también donde ellos son espectadores que ven al Hada Dragée (Azúcar)y el Príncipe Coqueluche, entre los ratones (o, más a menudo, ratas) hemos visto como líder al Rey de los Ratones y también a la Reina de los Ratones, y donde el Palacio Mágico podría ser lugar de muchos dulces. Las coreografías también son muy diferentes. Por ejemplo, solo por los teatros de la Gran Vía de Madrid, nuestra productora ha traído los siguientes:

  • Ballet Imperial Ruso, coreografía de Gediminas Taranda
  • Ballet de San Petersburgo, coreografía de Andrey Batalov
  • Ballet Estatal de San Petersburgo Leonid Yakobsón, coreografía Yury Petukhov
  • Ballet Estatal Clásico de Moscú, coreografía de N. Kasatkina y V. Vasiliov
  • Ballet Estatal Tchaikovskiy de Perm, coreografía V. Vainonen
  • Moscow City Ballet, coreografía Smirnov-Golovanov
  • Kiev Modern Ballet, coreografía Radu Poklitaru

El próximo 23 de diciembre, en el madrileño Teatro Lope de Vega, podremos ver la nueva versión del Ballet de San Petersburgo de Andrey Batalov, con grandes solistas internacionales en el papel del Cascanueces-Príncipe a Mikhai Martynyuk (fue solista principal del Ballet del Kremlin, Artista de Honor de Rusia), Cristina Terentieva en el papel de Masha, y Sergey Iliin en el papel del mago Drosselmeyer, y, cómo siempre, con la participación de los talentosos alumnos madrileños de la Escuela de Ballet Ruso Nazarenco de Madrid y del Centro de Danza María Larios de Coslada. Además, por primera vez, van a participar las gimnastas del Club Rítmica Torrijos interpretando la coreografía de los Enanitos.

El Cascanueces 1892 Mariinskiy Ballet

¿Qué sabemos de la historia de este gran clásico?

Posiblemente el famoso ballet ruso El Cascanueces no habría visto la luz si no fuera por el director de los Teatros Imperiales, Ivan Vsevolozhsky. Aristócrata y descendiente de una antigua familia de Vsevolozhsky-Rurikovich antes de ocupar este puesto honorífico en 1881, recibió una brillante educación en la Universidad de San Petersburgo y sirvió durante varios años como funcionario en tareas especiales en la Embajada rusa en París. Fue en Francia donde “sacó” la pasión por el dibujo y el amor a la época del Luis XIV, el Rey Sol, un ferviente admirador del ballet.

La fascinación de Vsevolozhsky por la cultura francesa del siglo XVIII se reflejó en el diseño exuberante y las tramas fabulosas y caballerescas de las actuaciones que se escenificaron en las producciones rusas. En 1890, el ballet de Tchaikovsky La Bella Durmiente se estrenó en el Teatro Mariinsky de San Petersburgo. Inspirado por la cálida recepción del público, ese mismo año Vsevolozhsky le encarga a Tchaikovsky otra obra basada en la trama del cuento de hadas del escritor alemán Theodore Amadeus Hoffmann: “El Cascanueces y el rey de los ratones”.

Ivan Vsevolozhsky no tomó el cuento original de Hoffmann como base para su ballet, sino la versión titulada “La Historia del Cascanueces“, escrito por Alexander Dumas padre en 1845. La versión de Dumas del cuento de hadas donde un juguete de madera que servía para partir nueces se transformaba en un bello príncipe, se ajustaba perfectamente a los requisitos del teatro de ballet.

Diseño del traje de Clara

El coreógrafo Marius Petipa también introdujo cambios adicionales en el libreto: así, dedicó por completo el segundo acto a los bailes de dulces en la tierra mágica de Confiturenburg. “El telón de fondo, -escribió Marius Petipa en el libreto- es una palma de lentejuelas doradas y plateadas en las profundidades de las fuentes, batiendo limonada, naranja y mermelada de grosella. Entre todas estas fuentes en el río de aceite de rosa, hay un pabellón de azúcar de cebada“. En el segundo acto, aparecieron en el escenario caramelos, mazapanes, pan de jengibre, pistachos, tortillas y galletas de menta, chocolate, café y té. Los personajes principales aquí parecían olvidados: solo tenían que aparecer los dulces y juguetes que cobraban vida.

Cuando el libreto fue leído por Tchaikovskiy, a quien Vsevolozhsky encargó la música para la obra, dudó que resultara interesante, e incluso quiso abandonar el proyecto. Vsevolozhsky tuvo que convencer al compositor de que la Familia Real estaba interesada por el ballet y que veían Tchaikovsky como al autor de la música.

El 1892 se anunció que en el teatro Mariinsky de San Petersburgo se estrenaría el nuevo ballet de Marius Petipá. Pero su enfermedad provocó que se tuviera que encargar de la coreografía Lev Ivanov, el genio que salvó del fracaso El Lago de los Cisnes y coreografió su acto más famoso hasta el día de hoy, el Acto Blanco.

En la primera versión de El Cascanueces, que se estrenó el 18 de diciembre de 1892, actuaron muchos niños. El público lo recibió con moderación: a muchos no les gustó que los niños de la Escuela de Teatro bailaran las partes principales de la obra. En el papel de Clara (a pesar de que la heroína de Hoffman se llamara Marie y Clara fuera su muñeca, Petipá llamó a la niña de esta manera) bailó Stanislava Belinskaya, una estudiante de doce años, y Sergey Legat, de diecisiete años, interpretó al cascanueces. Para las escenas masivas, los niños de la escuela no eran suficientes, por lo que los alumnos de la guardia del Regimiento de Finlandia desempeñaron el papel de soldados.

Sin embargo, lo que sorprendió a todos los críticos fue el Vals de copos de nieve, con 60 bailarines que culminaban el primer acto. En el libreto, esta escena fue descrita de la siguiente manera: “La sala se convierte en un bosque de abetos en invierno. La nieve comienza a caer en grandes copos, se levanta una tormenta de nieve. Poco a poco, la tormenta de nieve disminuye y el paisaje invernal se ilumina con la suave luz de la Luna; a la luz de la Luna, la nieve brilla como diamantes“.

Hoy en día, es difícil imaginar los trajes de los artistas de este ballet del siglo XIX, muy diferentes de lo que son ahora. El 7 de diciembre de 2017, en honor al 125 aniversario del estreno del ballet, en la biblioteca estatal de Teatro de San Petersburgo se inauguró la exposición en la que se presentaron bocetos de los trajes del primer Cascanueces realizado por Vsevolozhsky, algunos de los cuales hemos utilizado para ilustrar el presente artículo, donde pueden observarse uniformes militares y camisolas con detalles minuciosos, vestidos largos con cintura alta de moda en ese momento, sombreros sofisticados, trajes orientales con bordados ricos. También hay vestidos similares a los tutús modernos. Estos magníficos trajes brillantes crearon el ambiente maravilloso del espectáculo, que pronto ganó gran popularidad.

Diseños I. Vsevolozhskiy

El Cascanueces tras la Revolución de Octubre

En el escenario del Teatro Bolshoi de Moscú, El Cascanueces se estrenó 27 años después del estreno en San Petersburgo. La dirección del teatro se negó a ofrecer la versión de Petipa y Vsevolozhsky, dándosela al coreógrafo Alexander Gorsky y al pintor impresionista Konstantin Korovin para que hicieran una “adaptación”.

Korovin cambió el diseño del ballet, presentando el escenario como una mesa servida con un enorme juego de café del que salían los bailarines. En lugar de copos de nieve, al final del primer acto, las Santas bailaron con abrigos de piel y las doncellas de Nieve con capas. En el último acto, Gorsky dejó a Clara en un sueño místico. Además, el coreógrafo eliminó de la trama de la versión de Petipa al Hada de Azúcar y al Príncipe que bailaban un Adagio. Dio sus roles a los pequeños protagonistas de la primera parte del espectáculo: Marie (la heroína fue renombrada nuevamente debido a los acontecimientos de la Primera Guerra Mundial y el boicot a todo lo alemán) y el Cascanueces se convertía al Príncipe. Esta idea resultó ser tan buena que arraigó firmemente en las producciones posteriores en Rusia.

Sin embargo, la versión de Gorsky y Korovin no estuvo en el escenario por mucho tiempo. A principios de los años 20, el Teatro Bolshoi estaba a un paso de la ruina: el nuevo gobierno surgido de la Revolución habló de la inutilidad de aquél templo del arte para la clase trabajadora. Konstantin Korovin emigró para siempre a Francia, y el ballet El Cascanueces fue retirado del repertorio del Bolshoi.

Diseños trajes de Ivan Vsevolozhskiy

No fue hasta 1922 que el gobierno bolchevique llegó a la conclusión de la “falta de integridad” por el cierre del legendario teatro Bolshoi. Sin embargo, durante mucho tiempo, El Cascanueces no se puso en escena, tanto en el teatro Bolshoi como en el Mariinsky debido a la desaparición en el país de la tradición de vestir el árbol de Navidad y celebrar el Año Nuevo.

Por fin, cuando en 1935 el segundo Secretario del Comité Central de Ucrania, Pavel Postyshev, propuso a Stalin devolver el árbol a los niños para las vacaciones invernales, El Cascanueces volvió a los teatros.

En 1938, en el escenario del teatro Bolshoi, el ballet El Cascanueces fue presentado por el coreógrafo Vasily Vainonen y diseño de Vladimir Dmitriev, haciendo de la experiencia de una niña que amaba a una muñeca fea el centro de la trama.

Pero la producción más espectacular en el Teatro Bolshoi de El Cascanueces pertenece a Yuri Grigorovich. Reinterpretando las versiones anteriores, consiguió que la trama fuera más profunda y filosófica, provocando que el espectador reflexione sobre la imposibilidad de alcanzar la felicidad absoluta. Los trajes para esta versión fueron creados por el artista teatral Simon Virsaladze.

La producción más inusual de El Cascanueces en las últimas décadas, sin duda fue la versión del coreógrafo Kirill Simonov y el artista Mikhail Shemyakin, estrenada en el Teatro Mariinsky en 2001. Gran fan de Hoffmann, Shemyakin trató de alejarse todo lo posible de la interpretación del cuento de Alexander Dumas y creó un maravilloso mundo entre lo fantasmagórico y lo grotesco. En su versión, aparecía en el escenario un enorme pastel, ratones enmascarados y los famosos copos de nieve para el vals que se vestían con tutús negros con escamas blancas en las faldas.

En la actualidad, en la víspera del Año Nuevo, tradicionalmente hay representaciones de El Cascanueces en todos los escenarios de Rusia y en muchísimos escenarios internacionales, y es tal el atractivo para ver este ballet que, durante dos semanas se tienen que ofrecer dos actuaciones al día.

Es poco probable que Peter Ilyich Tchaikovsky pudiera predecir que la trama que no le gustaba al principio encontraría tal respuesta entre el público, pero esto fue anticipado por un fan de la exuberante época de Luis XIV y el mundo de los cuentos de hadas, el director de los Teatros Imperiales, Ivan Vsevolozhsky. Después de todo, viajar a un país de cuento de hadas con Marie y El Cascanueces es una oportunidad única para que, como expresó el poeta Rainer María Rilke, todos regresemos brevemente a la patria verdadera de cada hombre que es la infancia, y volvamos a creer en la Magia, la más exacta de todas las ciencias humanas.

Diseños de trajes Hada Azucar y Príncipe Coqueluche de Vsevolozhskiy

Escrito por Tatiana Solovieva.

Clamoroso éxito de la gira del ballet de Igor Moiseyev – La Razón

Ha sido una ocasión única teniendo en cuenta que hacía veinte años que la compañía no venía a España.

La gira del universalmente famoso ballet de Igor Moiseyev por España ha sido el sueño cumplido de la productora Tatiana Solovieva, como también lo ha sido de los centenares de espectadores que han tenido el privilegio de poder asistir al magnífico espectáculo que ha ofrecido en Sevilla, Murcia, Pamplona, San Sebastián, Madrid y Zaragoza. Una suerte de la que, desafortunadamente, no han podido disfrutar otras ciudades españolas en una ocasión única, y más, teniendo en cuenta que hacía veinte años que no venía a España, demasiados años, y sin que se sepa con certeza cuándo será posible una nueva tournée por nuestro país.

Ochenta artistas sobre los escenarios de la Cartuja Center Cite (Sevilla), del Auditorio Víctor Villegas (Murcia), Baluarte (Pamplona), Kursaal (San Sebastián), Teatro Real (Madrid) y Sala Mozart (Zaragoza), han elevado con su mágica danza a un público que se ha entregado con sus vítores y aplausos a la expresión de un arte majestuoso. Moiseyev consiguió en la primeras décadas del siglo XX, encumbrar las danzas más populares de cualquier rincón del mundo a la categoría de arte escénico, creando un nuevo género en la danza clásica que, con el trascurrir de los años, se ha ido enriqueciendo y perfeccionando.

De los más de 300 cuadros coreográficos que llegó a crear Moiseyev, el público español ha vibrado con la magistral danza rusa Verano (Leto), las bellas Kalmuka y Tatarochka, una dulce suite de danzas moldavas (Jora, Chiokyrlia, Zhok), los cuadros del pasado representados en Kadril, la explosión guerrillera de los Partizani, siempre del sumo agrado de la nomenklatura soviética, el divertido cuadro de danza Fútbol, siendo Moiseyev el artista que mejor ha llevado e inmortalizado para el ballet clásico diversos deportes; la suite de danzas griegas en torno al Sirtaki, la venezolana Joropo, Gaucho de los pastores argentinos y la popular y ya universal Jota Aragonesa, para echar el telón con la suite de la flota Un día en el barco, que, en conjunto, han compuesto unos cuadros armónicos de luz y colorido –y de musicalidad viva en el caso del Real–, sin que en momento alguno se echasen en falta los decorados.

La Razón

Entrevista a Elena Shcherbakova – Prensa Albidanza

Elena Shcherbakova ha asumido la difícil tarea de suceder a Igor Moiseyev al frente de su compañía, y lo hace con total entrega y devoción. He tenido el placer de conversar con ella en plena gira, recién llegada a Madrid -donde actúan en el Teatro Real el 2 de diciembre- después de haber recorrido Sevilla, Murcia, Pamplona y San Sebastián. También viajarán a Zaragoza, donde se les podrá ver en el Auditorio Sala Mozart el 4 de diciembre.

Elena tiene mucho que transmitir y es consciente del gran legado que reposa sobre sus espaldas, pues el Ballet de Igor Moiseyev ha sido su vida desde que entró en él como bailarina con 16 años, al término de sus estudios de ballet en la Escuela del Bolshoi en 1967, hasta que asumió en 2011 la dirección artística.

Se encuentra muy feliz de que la compañía vuelva a actuar en España y retomar el contacto con el público tras 20 años de ausencia. Esto ha sido posible gracias a la productora rusa Tatiana Solovieva y el patrocinio financiero de Gazprombank, sin los cuales no podríamos disfrutar de este espectáculo único.

El prodigio del Ballet Moiseyev – Prensa Albidanza

Ayer, para todos los que estuvimos en el Teatro Real viendo al Ballet Moiseyev, fue una noche extraordinaria. Nos encontramos ante la compañía de autor más grande del mundo y también, junto con la de Martha Graham, la más antigua, pues fue fundada por Igor Moiseyev en 1937.

Las coreografías están llenas de vigor, los bailarines despliegan una inmensa energía sobre escena con unos movimientos de tal dominio técnico que hacen posible lo imposible, como si fuera cosa de magia. Pero la magia, aunque parezca mentira viéndolos –como en la pieza “Partisanos” que cerró la primera parte- no existe y sí el enorme trabajo y las miles de horas de ensayo que hay tras él, pues han logrado una coordinación de pasos y movimientos semejante en su perfección a los engranajes de un reloj.

Y una característica también única de la compañía: el arte de desplazarse por la escena. El bailarín casi nunca camina hacia un lugar del escenario, hace su danza y regresa al punto inicial sin más, no, nada de eso, cada movimiento forma parte de un todo continuo. Igor Moiseyev tiene en sus coreografías un estilo propio en el que el conjunto prima sobre la individualidad y domina como nadie la composición espacial. La danza fluye y emplea con frecuencia el dificilísimo elemento de la estructura circular. Sin embargo, tampoco descuida la teatralidad y el humor que surge de vez en cuando en chispazos, porque siempre transmite aquello que los franceses denominan la “joie de vivre”.

De la mediocridad de la crítica y a la excelencia por la subvención

Escrito por Tatiana Solovieva.

“Los hombres famosos por sus ingenios, los grandes poetas; los ilustres historiadores, siempre o las más veces, son envidiados de aquellos que tienen por gusto y particular entretenimiento juzgar los escritos ajenos, sin haber dado algunos propios a la luz del mundo.”
Miguel De Cervantes

En España hay pocas personas que entiendan la danza en profundidad y muchas críticas que a menudo leemos en la prensa después de nuestras actuaciones son realmente decepcionantes.

Es verdad que el crítico está para “criticar”, pero… ¿Qué es la crítica y qué función cumple?

La crítica debería informar de los valores artísticos de las compañías, de su historia, su trayectoria y ayudar a crear cultura para ayudar a la gente a entender lo que ven y sepan valorarlo en justa medida. La crítica no puede ser el desahogo de individuos que se creen por encima del bien y del mal, pontificando sobre el sacrificio de los demás, alimentándose como necrófagos de los despojos de los pequeños intentos de creación e impidiendo desarrollar los aspectos positivos de muchos artistas con talento. Decía
François Truffaut que “El crítico debería ser, en general, el intermediario entre el autor y el público, explicando al segundo las intenciones del primero, dando a conocer al primero las reacciones del segundo, ayudando a uno y a otro a ver más claro”.

Pero por desgracia, lo que muchas veces observamos es todo lo contrario. Más que impulsar el arte, como avisara Kandinsky, los críticos se acaban convirtiendo en los mayores enemigos del arte. Lo que a menudo vemos en las críticas nada tiene que ver con informar al público sobre los valores positivos o negativos de la obra, se dedican al recuento de espectadores, el éxito o fracaso comercial, y como mucho, a recordar vía Wikipedia algunos datos de la vida de los autores.

Profesionales de la crítica sin profundidad, dejan en evidencia su propia ignorancia mezclando cosas hasta hacer un pastiche de palabras sin coherencia alguna, en el autoconvencimiento, propio de todo supremacista moral, de que están haciendo una gran labor para la Humanidad. Pero como no hay fondo ni casi conocimiento de la materia que se crítica, al final, les gana el snobismo, la falsa “originalidad” de alabar lo feo, lo vulgar y lo zafio. Hacen honor a aquellas palabras del gran Salvador Dalí: “Hoy, el gusto por el defecto es tal que sólo parecen geniales las imperfecciones y sobre todo la fealdad. Cuando una Venus se parece a un sapo, los pseudoestetas contemporáneos exclaman: ¡Es fuerte, es humano!

Y qué patéticos cuando se centran en lo comercial. ¿Es tan importante si la obra tiene subvenciones o si la compañía es estatal? Al parecer, si la compañía dispone de dinero público arrancado a los bolsillos de los contribuyentes entonces tiene más estatus y más calidad… ¿Cuántas mediocridades hemos visto realizadas con las subvenciones públicas?

Un ejemplo reciente de este tipo de crítica lo hemos podido sufrir en unas declaraciones en prensa del nuevo director de la Compañía Nacional de Danza, Joaquín de Luz. Este funcionario se quejaba de que por la Gran Vía madrileña se representaban obras de danza durante meses por mediocres compañías rusas y que el gran clásico El Cascanueces es de Petipá. Creemos necesario informar al lector y de paso al respetable director de la compañía pública de Danza, que la coreografía de Petipa es muy poco conocida, que no tuvo éxito en su época, y que la versión más clásica de El Cascanueces se debe a V. Vainonen.

Y sí, desde 2005 por la Gran Vía de Madrid han pasado compañías que nos han ofrecido sus propias versiones de El Cascanueces. Sin ánimo de ser exhaustivos, algunas de ellas son:

Ballet Imperial Ruso, coreografía de Gediminas Taranda

Ballet de San Petersburgo, coreografía de Andrey Batalov

Ballet Estatal de San Petersburgo Leonid Yakobsón, coreografía Yury Petukhov

Ballet Estatal Clásico de Moscú, coreografía de N. Kasatkina y V. Vasiliov

Ballet Estatal Tchaikovskiy de Perm, coreografía V. Vainonen

Moscow City Ballet, coreografía Smirnov-Golovanov

Kiev Modern Ballet, coreografía Radu Poklitaru

Sin dinero público sacado de los bolsillos de todos, sin acceso gratuito a los teatros públicos, sin publicidad institucional, el público español ha tenido posibilidad de conocer a grandes clásicos del repertorio ruso gracias a muchos de esos “mediocres” en opinión del señor Luz. Entre ellos, es de justicia citar a grandes bailarines internacionales como Gediminas Tarandá (estrella de Bolshoi, ganador de múltiples premios internacionales), él y los solistas de su ballet tienen ocho Medallas de Diaguilev entre otros premios, vimos a Aliya Tanykpaeva (que posteriormente fue solista del Ballet de Viena, de Zúrich y actualmente es la Etoile de la Ópera de Budapest). Andrey Batalov es Gran Prix de la Competición internacional de Moscú, medallas de Oro de París y Nagoya, primeros premios en Budapest y Arabesk-Perm, solista principal de Mariinskiy Ballet de San Petersburgo. Y se puede nombrar a Leonid Sarafanov, Lina Sheveliova, Mikhail Kuznetsov, Ekaterina Berezina, Nikolay Chevychelov, Kirill Radev, Ekaterina Bortiakova, María Poliudova, Vladimir Statniy, Sergey Dotsenko, Natalia Moiseyeva, Julia Mashkina, Elena Kulaguina, Nikolay Nazarkhevich… Una lista interminable de “mediocres” que han acercado la danza, la música y el arte al público madrileño.

Si Joaquín de Luz, intentando reclamar más subvenciones, desprecia a los ballets rusos que han pasado por la Gran Vía, le desafiamos a trabajar en las mismas condiciones que ellos, a riesgo de taquilla y pagando todos los costes de producción sin ayudas del Estado y demás administraciones. Así podrá comprobar que los decorados, el vestuario y la calidad de artistas rusos no tienen nada que envidiar a la compañía que ahora dirige, y la calidad de interpretación y la escuela rusa algo podría aportar a los respetables bailarines españoles en vez de ser objeto del desprecio de su director. Por último, hay que tener pocas luces para decir estas cosas cuando una de esas “mediocres” compañías es el Ballet Imperial Ruso, fundado y dirigido por la genial Maya Plisétskaya. Casualmente, esta “mediocre” fue nombrada para dirigir la misma compañía que ahora dirige Joaquín de Luz. Nada más que añadir…

Otro ejemplo de “crítica” nos lo da Roger Salas desde las páginas del periódico globalista “El País” tras la representación del Ballet de Igor Moiseyev en el Teatro Real de Madrid el pasado 2 de diciembre.

El crítico de El País, que no puede evitar reconocer la calidad y la importancia de la Compañía de Igor Moiseyev, obvia lo positivo o negativo del espectáculo, que es lo que debe importar al lector, y se dedica a asustar con las purgas de Stalin y a señalar –nuevamente el enfermizo supremacismo moralista- a Igor Moiseyev como miembro de la nomenklatura soviética. Para ello, lo mejor es ocultar la realidad (si es que la conoce) de que el genio de Igor Moiseyev abrió nuevos caminos a la danza y sigue siendo el que más ha aportado a su desarrollo en el Siglo XX, insuperado hasta el día de hoy. No es culpa de los actuales bailarines del Moiseyev que el señor Salas no sepa o no entienda el contexto histórico en el que se dieron los procesos judiciales estalinistas en una difícil época de construcción de un Estado absolutamente nuevo después de la caída del Imperio y las ruinas en las que se encontraba el país después de la guerra civil. Somos conscientes que es difícil de asumir, desde la Europa neoliberal y sometida a la dictadura de lo políticamente correcto, que en la URSS hubiera una mayoría de población que se sentía feliz por participar en la construcción de la sociedad de sus sueños, el entusiasmo por crear una sociedad sin clases, sin explotación, donde las diferentes culturas de los pueblos y el orgullo de los trabajadores se reflejaban, con sus luces y sus sombras, en el arte. Criticar a Moiseyev por trabajar dentro del régimen político de su época es igual de manipulador e injusto como despreciar a Berlanga, Carlos Saura, José Luis Garci, Fernando Fernán Gómez, Juan de Ávalos y una larga lista… porque desarrollaron sus carreras en todo o en parte durante la época de Franco, acusándoles de que “aprendieron la lección y entendieron el significado de supervivencia en aquella época. Así se forjó su estilo y metódica manera sobre la complacencia a las autoridades…, se hizo de la nomenclatura cultural oficialista”.

Para colmo, Roger Salas nos da una lección de ignorancia supina escribiendo: “Puede el Ballet de Moiseyev tener cierta gracia pero no en los márgenes propios de un gran coliseo de ópera y ballet. Apúntese que en Moscú el Ballet de Igor Moiseyev se presenta habitualmente en la sala de Conciertos Chaikovsky, su sede oficial desde 1940, nunca en el Teatro Bolshoi (en San Petersburgo, tampoco nunca en el antiguo Mariinski) a veces en el gigantesco Teatro del Kremlin. Cuando la compañía viaja al extranjero se presenta habitualmente en coliseos comerciales (no en Garnier de París, ni en Covent Garden de Londres, ni en La Scala de Milán)

Nos gustaría informar al respetable crítico de El País que las primeras actuaciones del Ballet de Igor Moiseyev en Italia, Francia y en Los EEUU justo fueron en los grandes Coliseos como La Scala de Milán, Metropolitan Operá y en la Grand Operá de París, es donde le pusieron el título de BALLET al Ensamble de Igor Moiseyev. En los últimos años el Ballet de Igor Moiseyev actúa a menudo en los más importantes escenario de Rusia, como Bolshoi (escenario histórico) en 2017 y 2019, y en el escenario nuevo, donde realizó solo en 2019 cuatro espectáculos. También podemos recordar la actuación en Mariinski Ballet de San Petersburgo en 2018, en el Teatro de Ópera y Ballet de Riga en 2019, Teatro Real de Omán en 2019, Teatro de Opera y Ballet de Tel-Aviv en 2019 (5 espectáculos con las entradas agotadas)

Además, la Sala Tchaikovsky de Moscú no es menos importante, aunque no sea un coliseo de ópera. Es la más importante sala de Rusia donde actúan las más grandes compañías rusas e internacionales, y es sede oficial del Ballet de Igor Moiseyev desde 1940, donde fueron estrenadas todas sus obras y también donde están las salas de ensayos de la compañía. En cambio, en el Palacio de Congresos del Kremlin la compañía actúa pocas veces, aunque recibe constantemente ofertas de fechas, porque lo considera incómodo para sus actuaciones.

En lo que podemos estar de acuerdo con Roger Salas es que el gran coliseo de la ópera de España, el Teatro Real de Madrid, debería apostar por compañías que lleven el auténtico Arte con historia, como Igor Moiseyev Ballet y no solo dedicarse a hacer caja.

 

Acabando con una nota positiva, nos gustaría decir que en España hay críticos que realmente entienden la historia de la danza y saben valorar y escribir con estilo sobre los espectáculos de ballet. Entre ellos debemos destacar a Mercedes Albi, desde nuestra óptica, la mejor crítico de la danza en España.

Escrito por Tatiana Solovieva.

El sueño de traer a España el ballet de Igor Moiseyev- La Razón

La productora Tatiana Solovieva, muy vinculada a nuestro país, es la artífice de una gira por varias ciudades españolas que mañana recala en el Teatro Real de Madrid. Todo un acontecimiento.

El mundialmente famoso ballet de Igor Moiseyev vuelve a España después de veinte años, y en seis únicas funciones. Ya ha pasado por Sevilla (Cartuja Center Cite), Murcia (Auditorio Víctor Villegas), Pamplona (Auditorio Baluarte), San Sebastián (Kursaal) y mañana llega al Teatro Real de Madrid para poner punto final el miércoles en Zaragoza (Auditorio). Tatiana Solovieva (www.balletruso.com), la productora que lo ha hecho posible, habla de esta gira y de la dificultad de traer a España un espectáculo de estas características.

 

-¿Como ha logrado traer a España el ballet de Igor Moiseyev?

-Era un sueño impensable. Es una de las compañías de mayor nivel del mundo. Su coste es inasumible sin un patrocinador. Conozco desde hace años a la directora actual del ballet, Elena Shcherbakova, pero no podía ni pensar en traerlo sin el apoyo de un importante patrocinador como en este caso Gazprombank.

-¿Qué va a ver el público que asista al espectáculo “Danzas de los pueblos del mundo”?

Las más famosas coreografías del repertorio de Igor Moiseyev. Un viaje festivo por las culturas del mundo. Cómo decía Moiseyev: la danza popular es el “retrato plástico de la gente”, “la coreografía de la nación”, una galería de arte con la colección de cuadros únicos. Igor Moiseyev creó más de 300 coreografías, pero es imposible traerlas todas en un programa. Dudábamos si había que traer La Jota Aragonesa, por ejemplo, creada por Moiseyev tras su primera visita a España en 1966, con música y coreografía rusa y bailada por rusos, valorando así la importante aportación del arte popular español a la cultura universal. Por esta coreografía Moiseyev fue condecorado con la Gran Cruz al Mérito Civil por el Rey Juan Carlos en 1996. Traemos el cuadro coreográfico Fútbol, un fragmento del primer ballet de gran formato que Moiseyev hizo para el Bolshoi con tan solo 24 años, algo excepcional. Y además famosas coreografías rusas, como Verano, Kadril, Partizanos, Marineros, tan apreciadas desde hace 50 años, el Sirtaki griego, danzas de Moldavia, Gaucho argentino y otras muchas.

La Razón

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