La música de El Lago de los Cisnes

Las partituras fueron fundamentales para materializar esta obra.

El Lago de los Cisnes es una obra de ballet dividida en cuatro actos. Fue compuesta entre 1875 y 1876 por Piotr Tchaikovsky, convirtiéndose en una obra maestra del ballet clásico que ha sido representada universalmente por numerosas compañías de danza.

Su argumento trata sobre la historia de amor de la princesa Odette y del príncipe Sigfrido en el típico ambiente de mitos y leyendas tan propio del Romanticismo. Este tipo de obras románticas llenas de simbolismo dominaron las corrientes artísticas durante el siglo XIX.

Sin embargo, al principio no tuvo mucho éxito y las primeras representaciones coreográficas no fueron del gusto del público y la crítica. Posteriormente, de la mano de Lev Ivanov y Marius Petipá, la pieza musical original sufrió modificaciones para poder adaptarla a una coreografía de ballet que se representaría en San Petersburgo. Es entonces cuando la obra consiguió tal éxito que la ha llevado a ser uno de los ballets más representadas en todo el mundo, siendo considerada una de las mejores obras de ballet de todos los tiempos.

 

El autor de El Lago de los Cisnes: Piotr I. Tchaikovsky

El autor de esta obra maestra es Piotr Ilich Tchaikovsky, compositor de música sinfónica de origen ruso. Poseía una personalidad muy compleja que empapaba todas sus creaciones, lo que hacía que su obra estuviera marcada por un estilo muy personal y profundamente expresivo.

En el año 1875, Vladimir Bergichev (director de los Teatros Imperiales de Moscú), pidió a Tchaikovsky componer la música para este ballet. A pesar de ser su primera creación en este estilo musical, Tchaikovskiy compuso esta magnífica obra por la que ha sido reconocido universalmente. Posteriormente creó otros ballets que tuvieron también un gran éxito como “La Bella Durmiente” o “El Cascanueces”, obras que alcanzaron gran popularidad y han llegado a los teatros más importantes del mundo, representadas por las mejores compañías del ballet clásico.

La orquestación de El Lago de los Cisnes es la típica de finales del siglo XIX. Entre los instrumentos de cuerdas destacan los violines, violas, violonchelos, contrabajos y arpa. En viento se utilizan flautas, oboes, fagots, clarinetes, flautín, trompas, trompetas, trombones y tuba. La percusión se consigue con timbales, caja, platillos, bombo, triángulo, pandereta, castañuelas y glockenspiel.

 

Estructura de la obra El lago de los Cisnes

Esta magnífica música de ballet clásico nos traslada a una atmósfera típica del Romanticismo, llena de magia, brumas y lugares de ensueño, todo representado con una espectacular coreografía. La princesa Odette es víctima de un hechizo que la convierte en cisne, y solo durante la noche puede adoptar su forma humana. La única manera de acabar con el hechizo es el juramento de amor eterno. El príncipe Sigfrido está dispuesto a romper el hechizo, pero tendrá que lidiar con el malvado brujo Von Rothbart que intentará impedirlo.

La obra es extensa, dividida en cuatro actos:

Acto I:

En el jardín del palacio, el Príncipe Sigfrido celebra su 21º cumpleaños. Su madre le recuerda que en el próximo Baile deberá elegir a su futura esposa.

Acto II:

En un bosque cercano a la orilla de un misterioso lago, a la pálida luz de la Luna se hayan las jóvenes-cisnes, víctimas del sortilegio del brujo Rothbart: de día cisnes de noche humanas. Hasta allí llega Sigfrido. La princesa Odette le explica que el sortilegio podrá romperlo solo aquel que le jure un amor verdadero. Sigfrido jura a Odette amor eterno y le invita al baile que se celebrará en su palacio al día siguiente.

Acto III:

Se celebra el gran baile anunciado. Entre los invitados de diferentes países están las novias de las cuales Sigfrido podría elegir a su futura esposa. Repentinamente, llega un caballero desconocido que en realidad es el brujo Rothbart y su hija Odile. Sigfrido cae en la trampa y, sin dudar, la escoge por esposa. El brujo triunfa. El juramento ya no puede salvar a Odette y sus amigas. Al aparecer la figura dolorida de Odette, la verdadera, Sigfrido descubre el engaño y, desesperado, se dirige hacia el lago.

 Acto IV:

De nuevo el bosque, el lago y la noche. Los cisnes se entregan a una danza melancólica mientras esperan a Odette, que aparece llorando y les cuenta la traición de Sigfrido. Llega Sigfrido y suplica el perdón de Odette. Ante la fuerza del amor, la magia de Rothbart desaparece y Odette y Sigfrido, con alegría, reciben los primeros rayos del sol.

Conclusión:

El final de la obra puede variar entre unas representaciones y otras dependiendo de la versión y de la compañía que la represente. Existen finales alternativos, como por ejemplo, con el triunfo de Rothbart, también existe la alternativa de la muerte del mago y del triunfo de la pareja.

Lo cierto es que, sea cual sea el final de la obra, El Lago de los Cisnes es una creación magistral y una de las más grandes joyas artísticas de la Rusia Imperial, que sigue siendo representada hasta nuestros días por las mejores compañías de danza de todo el mundo.

Escrito por Tatiana Solovieva.

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