La vida de los bailarines – Todo Noticias – RTVE

Iratxe Llarena está con las bailarinas Valerie, Nicole y Mónica y con Tatiana Solovieva

[Transcripción].

 

Locutora (Iratxe Yarena)

 

El ballet de San Petersburgo pone en escena hasta el domingo en el Teatro EDP Gran Vía en Madrid “La Bella Durmiente”, una obra que ha sido recientemente galardonada con los premios Teatro de Rojas y con la que este verano junto con el “Lago de los Cisnes” pretende repetir los éxitos de años pasados. La compañía rusa vuelve a Madrid con estos dos clásicos, tras años actuando en muchas ciudades de España y en gira por todo el mundo. Y esa vida es la que vamos a intentar conocer. Por eso en lugar de citarnos en el teatro hemos quedado con las protagonistas en el edifico de apartamentos donde viven en Madrid. Durante un mes los bailarines rusos tratan de llevar una vida los más normal posible.

 

En la compañía hay dos bailarinas italianas y una española. Ahora con nosotras están las hermanas italianas de Milán -Valeríe y Nicole Ferazzino, y la madrileña Mónica Fernández. Todas se han formado con profesores rusos, estudiaron la danza desde los 3 o 4 años y llevan ya varios años en esta compañía. ¿Cuál es la rutina diaria en el día a día de una bailarina profesional?

 

Valeríe:

Cuando estamos en Madrid vivimos en apartamentos, nos levantamos por la mañana, desayunamos y tenemos tiempo libre hasta que vamos al teatro. Estamos en la habitación o vamos a la piscina para descansar un poco los músculos. Y en el teatro hacemos un poco de calentamiento y la clase con el director artístico. Después tenemos el ensayo de los dos ballets que tenemos aquí en Madrid y nos preparamos para el espectáculo. El espectáculo dura unas 2 horas, después recogemos las cosas y volvemos al hotel.

 

Locutora:

Mónica tiene una rutina un poco distinta que Valeríe.

 

Mónica:

Sí, tengo la suerte de poder vivir en mi casa, aunque la rutina es bastante semejante.

 

Valeríe:

Entre nosotros hay algunos bailarines que están con su familia y traen a sus hijos. Los niños vienen al teatro con nosotros, intentamos pasar ratos con ellos y a veces jugamos un poco.

 

Locutora:

Una de las responsables de que todo esto funcione es la productora Tatiana Solovieva, ¡buenas tardes! ¿Son muchos los condicionantes a la hora de organizar un ballet de tanto renombre? ¿Son tan delicados como parece?

 

Tatiana:

Si, hay que hacer muchas cosas para que los bailarines estén cómodos trabajando. Mi trabajo empieza un año antes de que ellos lleguen, para prepararlo todo bien.

 

Locutora:

Y estáis como una gran familia, como nos habías comentado que la compañías rusas contratan de por vida.

 

Tatiana:

Desde hace 300 años en Rusia las escuelas preparaban a los artistas para teatros concretos y sus repertorios, donde los artistas perfeccionan su arte toda la vida. La forma de trabajar de las compañías occidentales es diferente, pues los contratos están limitados en el tiempo. En cambio, nosotros cuidamos a nuestros artistas porque queremos que estén con nosotros toda la vida.

 

Locutora:

Hasta el 4 de agosto estáis en Madrid con El Lago de los Cisnes y La Bella Durmiente, los clásicos del siglo de XIX con música de Tchaikovsky, que parece no pasan de moda. Un año más esperan tener mucho éxito y ¿la novedad de este año?

 

Tatiana:

Todos los años ofrecemos algo nuevo, aunque el espectáculo es casi el mismo desde que El Ballet de San Petersburgo de Andrey Batalov lo estrenó en 2014. Pero cada año cambiamos algo: hay algunos telones y vestidos nuevos. La novedad son los solistas principales que van a bailar las últimas dos semanas, son grandes estrellas internacionales y tenemos una gran suerte poder verles por primera vez en España, son Ievgen Lagunov y Natalya Kusch. Natalia Kusch en los últimos años estuvo trabajado en Australia, Evgeniy Lagunov es solista principal del Ballet Nacional de Hungría. Han actuado en muchos países, en los 5 continentes prácticamente. Todos nuestros solistas son estrellas internacionales y cada año intentamos que el público español conozca solistas nuevos.

 

Locutora:

Y nos has comentado antes que la solista principal ha crecido también en una familia de bailarines. No se si entre tanto niño de estas familias que se mueven en este edificio tan pelicular que, durante un mes se convierte en el edifico de la danza, pueda salir algún fututo bailarín.

 

Tatiana

Este año el hijo de Radamaria y Arkadiy Nazarenco cumple 10 años y es el momento de saber en que escuela profesional se va a formar. De momento está estudiando con sus padres y bailando con la compañía los papeles de niño.

 

Locutora:

Muchísimas gracias a todas las bailarinas y a Tatiana Solovieva por traer estos ballet al Teatro EDP Gran Vía.

Medio: RTVE – Iratxe Llarena – Todo Noticias

Escucha la noticia completa en el reproductor del inicio de la noticia o  en la página web del programa.

http://www.rtve.es/m/alacarta/audios/todo-noticias-manana/vida-bailarines-del-ballet-san-petersburgo/5346328/?media=rne

La opinión de Ticketea, Ballet de San Petersburgo

Mi primera vez en el Ballet o cómo quedarte boquiabierto 2 horas

¡Por fin lo he conseguido! He visto mi primer espectáculo de Ballet en Madrid. Llevaba varios años con la mosca detrás de la oreja y siempre llegaba tarde. Nunca había disfrutado de un espectáculo de Ballet, a pesar de que el Ballet de San Petersburgo nos visita con cierta frecuencia para ofrecernos algunos de los grandes clásicos: El Lago de los CisnesLa Bella Durmiente o El Cascanueces entre ellos. Esta vez no estaba dispuesta a perdérmelo de nuevo, y sí, mereció la pena.

Iba bastante nerviosa, con las expectativas altas y dispuesta a dejarme sorprender. Confieso que también tenía algo de miedo, ese recelo que uno siente ante lo desconocido. ¿Me gustará? Pero… ¿cuánto dura? (2 horas, por si tú también te lo preguntas), ¿entenderé la obra sin texto? Y así hasta que se levantó el telón y empezaron las primeras notas de la majestuosa obra de Chaikovski.

El Lago de los Cisnes del Ballet de San Petersburgo en Madrid

Dos horas en las que tus ojos pasan de figura en figura, repasando unos cuerpos musculados que se mueven de una forma casi extraterrestre. Esa noche la protagonista del cuento era la bailarina rusa Natasha Kush, un portento que vuela cuando anda. Ver a esa mujer sobre el escenario es pura magia. Natasha actuará en Madrid hasta el 4 de agosto en días alternos y, aunque no me cabe ninguna duda de que todas las bailarinas son increíbles, si estás pensando ir a ver el Lago de los Cisnes del Ballet de San Petersburgo en Madrid, por favor, encarecidamente te pediría que aproveches la oportunidad de ver a Natasha Kush a pocos metros.Sobre las preguntas que me hacía al comienzo… no, no es necesario el texto, sus gestos y sobre todo sus cuerpos ponen palabras sin voz a la historia. Además, ¿quién no conoce El Lago de los Cisnes y su espectacular banda sonora? Una historia que hemos vivido en animación – La Princesa Cisne – o cuya música se nos ha reproducido en bucle a través de películas tan archiconocidas como Billy Elliot o El Cisne Negro. En resumen, un clásico entre clásicos que hay que ver, al menos, una vez en la vida.

El elenco es bastante numeroso (más de 30 bailarines sobre el escenario), los vestuarios son pura fantasía y ella… ella es un 10. Mención especial también merecen el bufón – Stanislav Varankin – y el malo del cuento (Rothbart) – Dmitriy Sharay – un malo que, en esta ocasión, no quieres que desaparezca nunca.

Si nunca has ido a un espectáculo de Ballet en Madrid, haz como yo y rompe la barrera. Además, este clásico de El Lago de los Cisnes está de cumpleaños y cumple la friolera de 142 años, ¿no te parece un buen motivo de celebración? La obra fue estrenada en el año 1877 en Moscú de la mano de la compañía Mariinskiy Ballet, fundada por Andrey Batalov.

La única espinita que se te queda durante la función es la de pensar cómo habría sido ver esta obra en sus inicios, cómo sería escuchar esas notas de Chaikovski interpretadas por una orquesta en directo. Seguro que era increíble.

Una obra y una música que, a pesar de sus más de 100 años, sigue joven como el primer día. Una experiencia preciosa que tú también puedes disfrutar en Madrid. Compra tus entradas para El Lago de los Cisnes, hasta el 4 de agosto.

Asistimos a la representación de “La Bella Durmiente”- Albidanza

Tatiana Solovieva nos trae El Ballet Clásico de San Petersburgo.

Asistimos a la representación de “La Bella Durmiente” en  el Teatro EDP Gran Vía, y sorprende la cantidad de público que asiste a disfrutar del ballet un día entre semana sobreponiéndose a las inclemencias del calor del mes de julio. Y es que cada verano, gracias la constancia de productora Tatiana Solovieva, ir a ver ballet clásico es una cita ineludible que ha adquirido la categoría de costumbre para los aficionados madrileños. Ella nos trae El Ballet Clásico de San Petersburgo durante todo el mes, una compañía fundada por el solista principal del Mariinsky Ballet Andrey Batalov (Director Artístico y Coreógrafo)  y Andrey Scharaev (Director General).

“El lago de los cisnes” ha dado paso a “La Bella Durmiente” y en ambas producciones se demuestra la solvencia y solidez de esta compañía. Casi me atrevería a afirmar que en la Bella la complejidad técnica de la obra exige un mayor número de excelsos bailarines, por la abundancia de solos que posee más allá de los papeles principales. Este ballet constituye una auténtica prueba de fuego que evidencia claramente el nivel del conjunto.

El ballet La Bella  Durmiente se estrenó el 15 de Enero en 1890 en el Teatro Mariinsky de San Petersburgo con coreografía de Marius Petipa(1818-1910), música de Tchaikowsky y libreto del propio Petipa e Ivan Vsevolozhsky, basado en el cuento “La Bella Durmiente del Bosque” escrito por Charles Perrault en 1697 y Hermanos Grim en 1812. Fueron los interpretes principales Carlotta Brianza (Aurora) y Pavel Gerdt al( Príncipe Desiree) con Marie Petipa ( el Hada de las lilas) y Enrico Cecchetti (Carabos).

El éxito fue el inicio del tándem creativo Petipa-Tchaicovsky, un hecho inolvidable en la historia del ballet ruso dejando forjada su auténtica carta de identidad. No podemos dejar de emocionarnos al recordar en la historia la versión que estrenó la compañía de Diaghilev con Nijinsky en el papel del Pájaro Azul, o aquella en que la española María Albaicín fue el Hada de las Lilas… Mucha es la historia y mucho es el arte que los bailarines rusos tienen el deber de mantener y preservar, como así ha sido.

“La Bella Durmiente del Ballet de San Petesburgo” tiene una gran potencia narrativa, domina el arte de saber como trasportar al espectador al mundo de los cuentos. Y plásticamente nos encontramos ante una producción  bella y preciosista. La coreografía es una adaptación de Segey Batalov respetando siempre la original de Petipa, pero añadiendo pasos que la dotan de mayor agilidad y suprimiendo algunas escenas del tercer acto.

Los bailarines principales  Ekaterina Bortiakova, como princesa Aurora y Nikolay Nazarkhevich, como Príncipe Desire, fueron los protagonistas logrando una pareja de gran compenetración: Ekaterina Bortiakova cautivó desde su triunfal entrada del dificilísimo Adaggio de la Rosa. Es etérea, grácil y expresiva con una gran técnica, su grand battement a la seconde llama poderosamente la atención de los entendidos por su facilidad de elongación; Nicolay  Nazarkhevich, el Príncipe Désiré es un bailarín esbelta y bella figura, con un estilo preciso y muy elegante en sus saltos y giros de absoluto rigor académico. Sus dobles tour a l´air de la coda y variación del tercer acto son perfectos.

Mención especial merece el personalísimo Sergey Illin por su interpretación de una Bruja Carabós convincente y con toques histriónicos, y el Hada de las Lilas, Alina Sharay, muy dulce y sincronizada, que nos mostraron las dos caras del mundo en la lucha entre el bien y el mal entablada durante los dos primeros actos.

También destacan las danzas de los personajes fantásticos en la boda III acto, que fueron  muy del agrado del público asistente (Gato con Botas, El Pájaro Azul y Caperucita Roja).

Los bailarines del Ballet de San Petersburgo son todos en general muy expresivos, se nota la solidez de su trabajo y su patente teatralidad. A modo de curiosidad comentaré que en cuerpo de baile hay una bailarina española, Mónica Fernández.

Los palaciegos decorados de Evgeniy Gurenko y la acertada iluminación de Alexander Soloviev junto con el cuidado vestuario preciosista, dotan a la obra de una atmósfera completamente acertada para el desarrollo de esta magistral fantasía.

El Ballet de San Petersburgo consiguió una vez más embelesar al público y transportarlo al mágico mundo de los cuentos de hadas.

La Bella Durmiente Ballet San Petersburgo – Madrid Teatro

El Ballet de San Petersburgo sigue el estilo y estética de la escuela rusa.

Como en otras ocasiones – 8 temporadas – vuelve a Madrid el Ballet de San Petersburgoque dirige Andrey Sharaev y fundó el solista  principal del Mariinskiy Ballet Andrey Batalov, quien actualmente es el director artístico y coreógrafo. Su repertorio incluye versiones clásicas de los ballets El Lago de los CisnesLa Bella DurmienteGiselleDon QuijoteEl Cascanueces,  Chopiniana  y también las coreografías contemporáneas creadas por Alexey MiroshnichenkoEmil Faski y otros.

En este verano del 2019 ha acudido con dos títulos : El lago de  los cisnes – del 2 de julio al 4 de agosto, excepto la semana del 15 al 21 de julio – y La Bella durmiente – del 16 al 21 de julio. Ambas coreografías han sido Premio teatro de Rojas mejor espectáculo de Danza en 2015 y 2018. Figuras estelares del ballet son Ekaterina BortiakovaNikolay NazarkhevichNatasha KuschIevgen Lagunov y Andrey Batalov.

El Ballet de San Petersburgo sigue el estilo y estética de la escuela rusa, la cual cuenta con dos siglos y medio de existencia y con un repertorio clásico muy amplio. Tatiana Solovieva Producciones precisa que el mantener este estilo y estética es porque

En el mundo de la danza es una idea extendida que para tener una buena carrera es necesario caminar sobre las puntas de los pies desde que se nace. En realidad, es una forma más de explicar que no basta tan solo con bailar hasta la extenuación: hace falta talento natural.

En el caso de Mónica Fernández, sin embargo, la frase cobra un sentido casi literal: a los 10 años, empezó a bailar en Móstoles en una academia de su barrio, pero su pasión por el baile, cuenta, “se gestó desde la infancia, cuando empecé a gatear o incluso antes”. Hoy, con 26 años, forma parte de una de las compañías más prestigiosas del mundo. A la mostoleña la dirige el legendario Andrey Batalov (director creativo de la compañía): “Al comienzo cuesta adaptarse a las costumbres de los rusos, pero poco a poco lo vas logrando e incluso aprendiendo palabras del idioma”.

  • Nosotros valoramos mucho lo que han conseguido nuestros antepasados y queremos aprender de ellos y también de nuestros contemporáneos. Siempre queremos hacerlo mejor manteniendo y cuidando lo antiguo. Y así se forma la escuela. En esta escuela hay muchos bailarines, profesores, diseñadores, mucha gente que está en el sector de la danza.

Tras El Lago de los cisnes, el Ballet de San Petersburgo ofrece La Bella durmiente con coreografía de  Marius Petipá en adaptación de Andrey Batalov.

ANDREY BATALOV, solista, coreógrafo y director

Andrey Batalov terminó su formación en 1992 en la Academia de Ballet de St. Petersburgo “Vaganova”.  Entre 1992 y 1994 fue solista del Ballet del Teatro Mikhailovskiy de St. Petersburgo y desde 1994 y hasta la actualidad es solista principal del Ballet Mariinskiy. También fue solista del Real Ballet Danés (2000-2002).

Su repertorio incluye papeles principales: La Sílfide, Descanso de Caballería,  El Corsario,  Don Quijote,  La Bayadere,  Manon,  Sherezade,  Romeo y Julieta,  El Lago de los Cisnes,  Giselle y en los ballets modernos con las coreografías de Peter Martins y Kevin O’Day. Bailó con las mejores bailarinas del Mariinskiy Ballet: Altynay Sylmuratova, Diana Vishneva, Uliana Lopatkina, Elvira Tarasova y con Nadezhda Pavlova (Ballet Bolshoi de Moscú). Como coreógrafo y director Andrey Batalov sigue las mejores tradiciones del clásico cuidando al máximo las coreografías de M. Petipa, L. Ivanov, A. Gorskiy, M. Fokine, etc. Como premios acumula: Medallas de Oro en Nagoya (Japón 1996), París (1996); Segundo premio en el concurso “Nuriev” en Budapest (1996); Primer Premio y Premio Mikhail Baryshnikov en “Arabesk-1996”; Gran Prix en Moscú (1997).

LA BELLA DURMIENTE

música
PIOTR I. CHAIKOVSKY

coreografía
 MARIUS PETIPÁ

adaptación
 ANDREY BATALOV

Estrellas
ANDREY BATALOV
NIKOLAY NAZARKHEVICH
EKATERINA BORTIAKOVA
NATASHA KUSCH
IEVGEN LAGUNOV

Edad recomendada: Todos los públicos

Del 16 al 21 de julio de 2019

El vuelo sobre unas zapatillas rusas – El País

Entre bambalinas todo parece disciplina y cierta rigidez.

Una jornada con los bailarines del ballet de San Petersburgo, que actúan este verano en Madrid con ‘El lago de los cisnes’ y ‘La bella durmiente’.

Su vida está en una maleta. No son turistas, pero vuelan para danzar por los aires. Los artistas del ballet de San Petersburgo han desembarcado este verano en la capital, en el teatro Edp de Gran Vía, desde el 2 de julio y hasta el 4 de agosto con El lago de los cisnes y La Bella Durmiente (entradas entre 20 y 40 euros).

Entre bambalinas y a primera vista, en el ballet ruso todo parece disciplina y cierta rigidez: cinco años moviéndose sobre las puntas de los pies imprimen carácter. Estos artistas dedican su cuerpo y alma a perfeccionar el arte de expresar con el cuerpo sus sentimientos encima de un escenario.

En el mundo de la danza es una idea extendida que para tener una buena carrera es necesario caminar sobre las puntas de los pies desde que se nace. En realidad, es una forma más de explicar que no basta tan solo con bailar hasta la extenuación: hace falta talento natural.

En el caso de Mónica Fernández, sin embargo, la frase cobra un sentido casi literal: a los 10 años, empezó a bailar en Móstoles en una academia de su barrio, pero su pasión por el baile, cuenta, “se gestó desde la infancia, cuando empecé a gatear o incluso antes”. Hoy, con 21 años, forma parte de una de las compañías más prestigiosas del mundo. A la mostoleña la dirige el legendario Andrey Batalov (director creativo de la compañía): “Al comienzo cuesta adaptarse a las costumbres de los rusos, pero poco a poco lo vas logrando e incluso aprendiendo palabras del idioma”.

Las diferencias culturales no acaban en el lenguaje. Para los rusos, la danza es toda una forma de vida: “El ballet ruso se diferencia del resto de compañías en que nosotros tenemos escuelas en donde preparamos a nuestros bailarines para entrar en las compañías”, explica el director general, Andrey Sharaev. “Y es un trabajo de por vida”, agrega, “en España, por ejemplo, van contratando a las bailarinas y bailarines por uno o dos años, en función de cómo vaya el mercado”.

Aunque la mostoleña Fernández educó su cuerpo en España, tiene los modos rusos casi en la sangre: en Madrid pasó diez años formándose con profesores de baile rusos. Ellos grabaron una idea a fuego en su mente: debía consagrar su vida a participar alguna vez en una representación de alto rango del icónico El lago de los cisnes. Lo ha conseguido.

Durante la estancia en Madrid, Fernández aprovecha para visitar la casa de sus padres “a diario”. Sus compañeros, sin embargo, residen en unos apartamentos, en la calle de Juan Bravo, en el elegante Barrio de Salamanca. En la tercera planta está el dormitorio del actor Nikolay Nazarkhevich, que interpreta al príncipe Sigfrido en El lago de los cisnes. El espacio —una pequeña habitación— se llena apenas con dos camas sencillas en donde todas las mesas están llenas de juguetes y herramientas para cuidar de su hijo pequeño. Vino a la gira acompañado de su esposa, que aunque también es bailarina, en esta ocasión no acude a actuar sino dedicada a su faceta maternal.

Sus dos amigas más cercanas en la compañía son las italianas Nicole Ferazzino y Valeri Ferrazzino, dos hermanas de Milán, de 22 y 27 años, respectivamente. “Estudiábamos en una academia rusa y en el espectáculo de final de año vino a vernos el director de la compañía. Nos ofreció a las dos unirnos al ballet”, recuerdan. Desde hace cinco años bailan con el ballet de San Petersburgo. “Nuestra madre sufre cada vez que nos vamos de casa”, reconocen. La realidad es que cuando están de gira tienen poco tiempo para conocer las ciudades donde representan. “Nuestro sitio favorito de Madrid es el parque del Retiro porque podemos caminar y montarnos en las barquitas”, dice Ferazzino.

Hoy la compañía no madrugó: la última función del día anterior acabó al filo de la medianoche. Han aprovechado el día para estar en la piscina. “Para desentumecer los músculos”, apunta Ferazzino antes de hacer unas piruetas en el agua. A las 16.00 hay que salir para el teatro: media hora después empieza el ensayo diario, previo a la función. Tras revisar las puntas de sus zapatillas, la italiana recoge el tutú y lo mete todo en una maleta.

Cuando llegan al teatro, todas las entradas están vendidas —“Ocurre casi cada noche”—. “Es la obra más representada de la historia de la danza. Su trama recorre toda la gama de emociones humanas porque transcurre entre el amor y la magia, enlazando en el argumento la eterna lucha del bien y del mal”, explica la productora, Tatiana Solovieva.

El ensayo está a punto de empezar. Nicole y Valerie Ferrazzino siguen en los camerinos. “Pásame la laca”, pregunta una. Están sentadas, rodeadas de medio de decenas de tutús. Ferrazzino se tensa el moño: “Tiene que quedar muy apretado”, apunta. Además de la laca, pegamento: ni un pelo rebelde. Para la cara, colorete y brillo: “Para darle un aire más natural”.

El director artístico, Andrey Batalov, está a punto de empezar. Todo empieza con una clase de puntas. “Una bailarina que forme parte de mi ballet debe tener dos cualidades: carácter y muchas ganas”, dice Batalov. En ese momento se une a las bailarinas una joven madrileña llamada Clara, de 25 años.

Clara no forma parte de la compañía, pero viene a clase con las demás bailarinas. “Por si algún día necesitan una suplente”, dice entre estiramientos. “Al principio me daba miedo porque son muy exigentes y hay barreras culturales”, cuenta Clara. “A veces no tenía claro si me estaban regañando o no”, bromea.

Cuenta, como el resto de españolas, que se comunica con “unas cuantas palabras”. Todos los ensayos son en ruso. No pasa nada: a todos les une en escena el lenguaje del ballet especial.

Un día con el Ballet Ruso de San Petersburgo – Teatro en Madrid

Ballet Clásico de San Petersburgo está en el Teatro EDP Gran Vía hasta el 4 de agosto.

El sol cae fuerte en Madrid cuando llegamos al hotel en el que se alojan los bailarines del Ballet Clásico de San Petersburgo. Están en la piscina, donde nos reciben con una sonrisa. Allí es donde pasan parte del tiempo libre que tienen, al sol, entre entrenamientos, ensayos y funciones.

No hablan español, ni siquiera inglés, y gracias a Tatiana Solovieva, productora del espectáculo, conseguimos que nos cuenten cómo viven el día a día de una gira que los lleva durante meses por diferentes ciudades de todo el mundo.

No es fácil dedicar una vida a la danza, requiere mucha dedicación y disciplina, sin embargo, en todo momento el ambiente que encontramos es de lo más relajado, con nosotros y entre ellos. Transmiten seguridad por un trabajo que adoran y, además, se respira serenidad, humildad y buen rollo.

Las mañanas suelen tenerlas más libres: disfrutan del sol y aprovechan para pasear por la ciudad. Se les ve muy a gusto en Madrid y Tatiana nos lo corrobora.

Las tardes las pasan en el teatro. Los camerinos son un mar de tul: tutús y vestidos vaporosos se mezclan con cintas y puntas. Encontramos allí a Valerie Ferazzino, una de las bailarinas que está terminando de peinarse. Tanto ella como su hermana bailan en esta compañía. Tienen 22 y 27 años, y ya han dedicado más de media vida a la danza. Llevan cinco años trabajando con El Ballet Clásico de San Petersburgo, representando por todo el mundo ‘El lago de los cisnes’, ‘La bella durmiente’ o ‘El cascanueces’. ‘Es mucho tiempo fuera de casa, pero nos encanta y estamos siempre juntas’, nos cuenta la italiana.

Finalmente, antes de que arranque la función, empieza el ensayo. Pasos que se pueden mejorar, repaso de algunos fragmentos… Tatiana nos explica que en el ballet ruso cada movimiento es importante. ‘El ballet es un arte serio, no se trata una secuencia de pasos sin sentido, algo meramente decorativo. Es algo que diferencia a la escuela rusa de la occidental. Cada movimiento está estudiado y se trabaja hasta la perfección’. Y así lo comprobamos. Bailarines y bailarinas pasan por el escenario repitiendo las veces que sea necesario hasta conseguir el resultado óptimo.

Nos despedimos de ellos en pleno ensayo, antes de que bajen a los camerinos a prepararse para la función. El sol sigue iluminando las calles de Madrid cuando salimos del teatro. Dentro, las luces del escenario esperan a que dé comienzo el espectáculo.

El Ballet Clásico de San Petersburgo está en el Teatro EDP Gran Vía hasta el 4 de agosto representando El lago de los cisnes y La bella durmiente.

Albi Danza – Entrevista Tatiana Solovieva

Una entrevista de Mercedes Albi.

Me encanta Tatiana Solovieva. Tiene un armonioso rostro de rasgos eslavos que indudablemente inspira calma, pero sus ojos de un azul vivo denotan una chispa discordante y rompedora, desvelan que esa niña nacida en los Urales, en la ciudad de Perm, no estaba hecha para quedarse quieta.

 No suele ser protagonista porque siempre trata de ceder este cetro a los demás, a los artistas rusos de cuyas compañías es productora y gira por España. Pero lo cierto es que Tatiana ya es uno de los nuestros por la significación de los proyectos de ballet que desarrolla, por su calidad, por su perseverancia y por tantas cosas que es difícil poderle agradecer. Ella siempre nos trae belleza.

En el mes de julio, como cada año, fiel a su cita en el Teatro EDP Gran Vía, disfrutamos del Ballet Clásico de San Petersburgo de Andrey Batalov, con un Lago de los Cisnes cuyos roles principales nos transportan y nos arrebatan porque nos hacen sentir. La Odette/Odile de Ekaterina Bortiakova  con un dominio técnico de absoluta coordinación en cada una de sus poses, pasos y gestos, fue conmovedora; y un  Sigfrido de Nikolay Nazarkevich que desde el inicio te conquista con su elegante perfección. 

 Tatiana ama lo que hace, eso se nota, es su motor vital contra el viento y marea de las circunstancias. Tiene madera de vencedora y, personalmente, opino que lo es. La conozco desde hace años, pero siempre descubro nuevos aspectos de su personalidad, tal vez porque la Tatiana “oculta” suele camuflase para que sean los demás los que brillen por ella. Es una mujer cultísima e inteligente, cuya peripecia vital es impresionante  y con la que estarías conversando hasta la eternidad sin aburrirte.

-¿De dónde procede tu amor por las artes?

 -Es algo que siento desde niña. Cuando solo tenía 6 años cantaba en la Escuela Coral de Perm; intenté compaginar mis estudios de música con la danza, pero en la escuela teníamos 8 horas semanales de canto, 2 horas de piano, una de solfeo más otra de historia de la música, por eso no me daba tiempo de asistir a todas las clases de danza; después actué como pianista, impartía conciertos-conferencias sobre la música… También cantaba en varios conjuntos de música ancestral rusa. Adoro desde siempre el folklore de la Rusia profunda, que nada tiene que ver con el folklore tipo “souvenir”.

Si amas algo, tienes la necesidad de darlo a conocer, de compartirlo.

 -¿Cuándo comenzaste a compartir con los demás?

 -Ya en la época de universidad organicé grupos de músicos con los que recorríamos la geografía rusa. En estas actuaciones yo hacía de presentadora, pianista acompañante de cantantes e instrumentistas, y cantaba a capella canciones de folklore auténtico ruso que yo me preocupaba de recuperar y rescatar. Desarrollé un trabajo de investigación que ha sido muy importante para mi. Viajaba todos los veranos por los pueblos buscando canciones, después las convertía en partituras y escribía artículos, también como crítico musical y, bueno, un montón de cosas… Después entré como artista del Teatro Musical de Moscú de V. Nazarov y con ellos viajé actuando por el mundo. Así conocí España. Fue en 1990. Pasamos aquí casi tres meses enteros durante dos giras; y la segunda, recuerdo que fue en noviembre con motivo de la visita del presidente Gorvachov.

Pero tú llevas produciendo aquí muchísimos años. Eres parte de la danza en España ¿Cuantos años llevas?

 -27 años.

 -¿Conoces entonces perfectamente el terreno sobre el que pisas?

 -Lo mejor es que tengo un grupo de artistas de una grandísima calidad, no solo profesional sino también humana. Nos conocemos muy bien gracias a todo lo que hemos compartido juntos durante las giras. Por eso confío totalmente en ellos, sé que no me van a fallar, ni son del tipo de personas que te clavan una daga por la espalda. Son rápidos, eficientes, positivos…

 Pero ¿Cómo lo haces? ¿Tienes algún secreto oculto?

 -Veras, yo llevo varias compañías que siempre están girando, y recibo continuamente propuestas de artistas que quieren que produzca sus espectáculos. Mi secreto: solo trabajo con los que a mí me gustan. Me tienen que producir una vibración especial, tengo que sentir su arte, su calidad, no todo es lo mismo aunque hayan nacido en Rusia.

-Por ejemplo ¿Podrías contarme cómo surgió este Ballet Clásico de San Petersburgo que estamos viendo aquí?

 – Yo conocía a sus fundadores de la época en que bailaban en el Ballet Imperial Ruso, una compañía privada que contaba con el apoyo de Maya Plisetskaya, con ella trabajé durante unos diez años…

-¿Qué problema?

 -Me salvaron de una catástrofe. Me ayudaron dos artistas…

 ¿De qué te salvaron?

 -Sufrí un grave  imprevisto. Yo traía al Ballet de Camagüey desde Cuba… Y entonces de repente, una semana antes del estreno me avisan de que los decorados y los vestuarios… ¡No llegarían hasta el final de la gira!

 Casi me da algo. Yo estaba desesperada. No me olvidaré nunca. Era  el lunes de  la Semana Santa. Solo quedaban 3 días antes del Jueves Santo, cuando todo se cierra… Traté de encontrar de alguna forma quien me prestase el atrezzo. Imposible:  el Ballet de María de Avila lo tenía alquilado; la Compañía de Víctor Ullate lo necesitaba para sus funciones; las escuelas de danza tenían algunos vestidos, pero no…  Mis amigos me salvaron.

 -¿Quién  y cómo te salvó?

 -Fueron Andrey Sharaev y Serguey Iliin. Lo consiguieron en Moravia y con una furgoneta estuvieron conduciendo durante dos días sin dormir. Así pude hacer la gira del Ballet de Camagüey. 

 Me sentí tan agradecida que pensé “con ellos se puede ir a la guerra”, y así lo hice, me embarqué en el proyecto de ayudarles a crear su compañía. Fue el nacimiento del Ballet Clásico de San Petersburgo. Era el año 2014.

 Adelanté dinero para los decorados y vestuario, firmé el contrato con el Teatro Gran Vía y traje la producción a Madrid. Fue tal y como imaginaba, un éxito, hubo magníficas críticas.

Pero montar una compañía conlleva un riesgo importante…

 -Claro. Somos muy conscientes de nuestros límites, estamos en un teatro privado donde todo nos cuesta muy caro, publicidad, mantenimiento, transportes, alojamientos, honorarios… Muchos días de ensayos…  Pero me arriesgué y aquí estamos.

¿Es muy caro pagar a estas figuras que bailan en el Ballet de San Pertersburgo?

 -Cualquiera puede consultar los currículums de bailarines como Leonid Sarafanov,  Andrey Batalov, Mikhail Kuznetsov, Mikhail Martyniuk, Yaroslava Araptanova, María Poliudova, Vladimir Statniy, Serguey Dotsenko, Natalia Kusch, Levgen Lagunov….. pregunta por sus cachés, y te darás cuenta de que no se pueden pagar con los ingresos de taquilla.

 Entonces ¿Cómo lo haces?

– Es nuestro proyecto privado y lo amamos. Disfrutamos con él, nos sacrificamos, hacemos todo lo posible para que sea un espectáculo de alto nivel de exigencia, perfeccionamos todo lo que está en nuestras posibilidades y… seguimos. Hasta ya tenemos varios premios al mejor espectáculo de danza.

Cuéntame un poco sobre los artistas de los que estamos disfrutando en este Teatro.

 Todos son artistas importantes, solistas principales que trabajaron en muchas compañía internacionales de prestigio, todos ganadores de concursos internacionales de ballet. 

 Andrey Batalov, solista del Mariinskiy Ballet de San Petersburgo, en 1996 cosechó todos los premios de envidia: Medallas de Oro y primeros premios en Paris, Nagoya, Budapest, Perm, y lo más difícil: Gran Prix de Moscú 1997, en toda la historia de esta prestigiosa competición hubo solo 4 Gran Prix.

 Nikolay Nazarkhevich trabajo varios años en China; Ekaterina Bortiakova es la solista del Ballet de Kazañ; Levgen Lagunov actualmente es solista del Ballet de Budapest (Ballet Nacional de Hungría), fue solista principal del Ballet Nacional de Ucrania (Kiev); Natalia Kusch ha sido varios años solista en Australia, ahora también está en Budapest…

 ¿Qué les caracteriza?

Para llegar a ser estrella hay que ser muy trabajador y amar la danza. Así son nuestros artistas. Venid a verlos bailar.

 Cada uno tiene un don, una presencia diferente sobre el escenario, y los espectáculos, dependiendo de los que bailan, varían mucho. Me gusta que el público español pueda ver y comparar. Así se contribuye a forjar más sólidamente una opinión propia. Si no se ve mucho, no se pueden adquirir conocimientos sobre ballet. Los rusos tenemos más posibilidades de ver versiones diferentes, porque tenemos decenas de compañías estatales y privadas. 

¿Qué rasgos son para ti los más característicos de la escuela rusa? 

 El Ballet es un arte escénico. Lo más importante para el arte es la capacidad del artista para interpretar la esencia del personaje. No es gimnasia, ni deporte. No importa si eres más flexible o menos, el público se queda con las sensaciones emocionales y no con hacer muchos movimientos sin sentido. Pero en Rusia hay muchas escuelas, no todo es lo mismo.

 ¿Cuál es para ti la mejor escuela de Rusia?

 -En Rusia unas escuelas preparan mejor que otras. Las mejores son la Escuela Vaganova de San Petersburgo, la Escuela del Bolshoi y la Escuela de Ballet de Perm. Son las más importantes y entre ellas también hay matices diferentes. En el estilo se ve dónde estudió el bailarín. Pero si estudió en estas escuelas es imposible que no sea un buen profesional.

 También es importante en la trayectoria de un bailarín observar en qué compañía ha adquirido la experiencia, con quién bailó,  con que coreógrafos trabajó, quienes fueron sus profesores, que papeles interpretó…

 ¿Qué es lo que caracteriza a un bailarín ruso?

 Yo me doy cuenta enseguida cuando un bailarín es ruso.

 Sobre ellos y lo que les caracteriza nunca se puede parar de ver y aprender. He leído muchas memorias y biografías de los bailarines de la compañía Serguei Diaguilev.

Que por cierto, era de Perm como tú.

 -Sí, ha sido para mí una guía vital muy importante. Él fue el primero que giró una compañía de ballet fuera de Rusia. Ten en cuenta que allí, aunque se desarrolló el arte del ballet de una forma increíble, al resto de Europa como las comunicaciones eran tan limitadas, no llegaba. Y aunque los artistas sí viajaban de modo individual con frecuencia a París, fue Diaghilev el primero en embarcarse en la tarea de organizar la primera temporada de ballet ruso, y claro, fue toda una conmoción. Revitalizó el ballet, que en Francia estaba en un período de decadencia.

 Luego los artistas rusos, al abandonar Rusia a consecuencia de la revolución, protagonizaron una auténtica diáspora para la difusión del ballet por el mundo, y a partir de ellos se crearon muchas escuelas en los diversos países.

Sois el motor de la historia del ballet.

  -Ya los críticos de principios del siglo XX hablaban del ballet ruso, lo mismo que estamos hablando ahora. Será que el alma rusa es más ancha y más profunda, y se sabe contemplar en las obras de arte.

 Es bueno ser un enamorado de la propia cultura.

 Fíjate, aquí tengo escrito un artículo sobre el Ballet de Cuba. Allí tenía preparadas unas citas que ahora tengo a mano, te las dejo para que las copies pues quiero citarlas a modo de ejemplo sobre lo que estoy exponiendo:

 “Toda la década de los años 30 Yavorskiy fue profesor en esta escuela. La primera actuación de sus alumnos fue el 29 de diciembre de 1931 donde entre sus alumnos fueron Cuca Martínez (la hermana mayor de Alicia Alonso), Delfina Pérez Gurri, Dinora Argudin y por primera vez salió al escenario en el Vals de La Bella durmiente la pequeña Alicia Martínez – Alicia Alonso”.

 El crítico Arturo Alfonso Roselló escribió: “El Ballet Ruso goza de la fama mundial merecida porque posee un lenguaje expresivo propio. Ni la escuela francesa, ni la italiana llevan en si ideas, argumentos y no influyen psicológicamente en el público, dedican más atención a la técnica. En el ballet ruso cada movimiento está lleno de símbolos expresivos con ideas transcendentales. El Ballet en América es técnico, mecánico, ni un movimiento de él se puede traducir al idioma del corazón, este ballet no tiene alma”.

 El crítico cubano Miguel González Gomez escribía en el Heraldo de Cuba:“Pavlova es una auténtica sensación, su arte de bailarina se combina en ella con un inusual talento de actriz, sus movimientos son elegantes y encantan con su ingenuidad, su rítmica posee la precisión matemática”. 

Luís Baralt en la revista Correo musical – Habana escribía: “ El Ballet Ruso supera todas las artes plásticas conocidas en el mundo. Lo más importante en él es transmisión de los sentimientos libres y bellos. En este sentido la escuela rusa ha causado una auténtica revolución, que estremeció a los críticos de artes, y abrió  nuevos caminos en el desarrollo de las artes”.

Creo que próximamente vas a estrenar en el Teatro Real, cuéntame.

-Si, estoy muy ilusionada, voy a traer nada menos que al Ballet de   Igor Moiseyev, una compañía de gran tradición, entrar en ella es un sueño casi inalcanzable para cualquier bailarín ruso. La escuela de Igor Moiseyev es también lo que los bailarines califican siempre con los máximos adjetivos.

 Desde hace mucho tiempo estoy en contacto con ellos, pero era imposible plantearse el traerla a España. En esta ocasión tenemos un gran patrocinador, Gazprom Bank, sin quien esta gira no sería posible. Serán 5 únicas actuaciones en España:

 24 de noviembre Sevilla Cartuja Center

26 de noviembre Murcia Auditorio Víctor Villegas

28 de noviembre Pamplona Auditorio Baluarte

30 de noviembre San Sebastián Auditorio Kursaal.

2 de diciembre Madrid – Teatro real (con orquesta en directo)

Será algo para no perdérselo…

 Podría quejarme y opinar sobre las personas de las que dependen las decisiones sobre cultura en España, o mejor no… No hay dinero para traer una compañía de este nivel, solo se puede como proyecto comercial…

 Pero el Ballet de Igor Moiseyev es la máxima representación de cultura rusa. Un puente que ha abierto las relaciones diplomáticas entre la URSS y el resto de países. Fue la primera compañía rusa que vino a España. Era el año 1966.

 En España, el Ballet de Igor Moiseyev estuvo en 1966, 1973, 1982 y 1997…

 Igor Moiseyev recibió de manos del rey Juan Carlos La Gran Cruz del Mérito Civil, un reconocimiento nada habitual para una compañía extranjera de danza.

El Ballet de Igor Moiseyev tiene un enorme bagaje a sus espaldas.

 -Imagínate, fue la primera compañía que llegó a China (1954), Francia y Gran Bretaña (1955), los EEUU y Canadá (1958), Australia y Nueva Zelanda (1968) y muchos otros países. 

 Toda la crítica internacional siempre calificaba sus actuaciones con alabazas de máximo reconocimiento, especialmente cuando veía estos espectáculos por primera vez y quedaba tan gratamente sorprendido.

 El Ballet de Igor Moiseyev tiene relaciones muy especiales con China: Por ejemplo en China, en 1954, el Ballet fue embajador cultural para abrir relaciones diplomáticas entre la URSS y China.

 En su primera visita, Igor Moiseyev les regaló la coreografía de la Danza con las Cintas y la interpretó su Ballet en la Plaza de Tiananmen. Los críticos chinos decían que los rusos bailan mejor las danzas chinas que los chinos; después Igor Moiseyev enseñó a los chinos el arte de la coreografía. En 2000, el Ballet de Igor Moiseyev inauguró el teatro de la Ópera de Shanghái. Al Ballet de Igor Moiseyev le fue concedida la Medalla del 50 aniversario de La República China…

¿Por qué te ha apetecido crear recientemente tu propio blog de danza?

 Hablo con mucha gente y a menudo me preguntan lo mismo. Comprendo que la gente tenga interés por saber, pero ¿Dónde pueden encontrar estos conocimientos sin perder mucho tiempo buscando?

 Quiero ayudar para que las personas conozcan un poco mejor aquello que les interesa, y si aumenta el interés por el ballet al leer algo que suscita su atención, mejor que mejor. Yo estudié la carrera universitaria Musicología, y antes, en Rusia, escribí mucho como te he contado. He publicado muchos artículos.

Te felicito por tu blog, pienso sinceramente que cuanta más gente escriba sobre temas interesantes, pues mucho mejor para la danza y para todos los que aman la cultura.

 -Pienso lo mismo, no me gustan las críticas destructivas y la gente negativa.

 ¿Para qué dedicamos nuestro tiempo y nuestros esfuerzos? Para que la vida sea más bonita, más llena de cosas importantes para ser persona, para aprender. Y si puedo dejar una pequeña huella en este mundo, lo haré encantada.

En la vida no es todo ganar dinero y comer. El alma es lo más importante.

Entrevista MarcaPáginas. Capital Radio.

Una entrevista de David Felipe Arranz.

[Transcripción].

 

Música El Lago de los cisnes.

Locutor:

Y ustedes se estarán preguntando por qué estamos escuchando el Lago de los Cisnes de Tchaikovsky. Bueno, todos los veranos, o casi todos los veranos hay una fiesta en la Gran Vía ya sea en un teatro ó ya sea en otro. Por qué nuestra amiga Tatiana Solovieva es la directora de una compañía, del ballet de San Petersburgo, que es un ballet clásico de Andrey Batalov, que viene a Madrid y despliega un talento increíble y la esencia de la cultura, de la literatura de la música rusa más pura. El Lago de los Cisnes y La Bella Durmiente se pueden ver, contemplar y disfrutar en el Teatro EDP Gran Vía.

Música El Lago de los cisnes

Un montón de premios el premio Teatro de Rojas, el premio al perfeccionismo, al talento… Tatiana Solovieva ¡muy buenas noches!

 Tatiana:

Buenas noches.

Locutor:

Y gracias por venir al Marcapáginas

 

Tatiana:

Gracias por invitarme

 

Locutor:

Bueno, explícame el truco de que controles no solamente una puesta en escena maravillosa, sino la esencia de una tradición. He ido a ver varios años El Lago de los Cisnes y La Bella Durmiente, la plástica, la narrativa, hasta el último gesto de los actores es pura literatura y tu eres la supervisora de todo el proceso. Me tienes que contar los secretos para que permanezca inmutable, es una auténtica obra de artesanía.

 

Tatiana:

Bueno, el secreto es el Amor.

 

Locutor:

Bien, ya lo ha dicho todo, que gusto.

 

Tatiana:

Todo lo que se hace con amor se hace bien.

 

Locutor:

Y además tu siempre estás allí, estás controlando todo, cada momento de los pases que se hacen, saludando a la gente… estando pendiente de todo, del más mínimo detalle. Lo sabes todo como si fueses la directora de orquesta de todo esto.

 

Tatiana:

Bueno, tenemos muy buen equipo, yo no estoy sola en este equipo. Soy la que está más o menos por encima de todo como productora, tenemos coreógrafo, director artístico, muy buenos solistas, muy buenos técnicos… y todos en este equipo están enamorados de lo que están haciendo. Lo hacemos con mucho cariño y especialmente con mucho respeto y amor hacia la escuela de ballet ruso. En esta escuela se han formado los ideales de como tienen que ser el arte de ballet. Entonces nosotros que estudiamos dentro del sistema, sistema muy bueno de educación, lo tenemos como…

 

Locutor:

Interiorizado

 

Tatiana:

Como una vacuna

 

[Risas]

 

Locutor:

Hablábamos antes del Lago de los Cisnes y la Bella Durmiente, del repertorio del ballet Mariinsky y Andrey Batalov

 

Tatiana:

Mariinsky es una compañía muy grande, estatal, una de las número 1 del mundo, compañía de los emperadores, el Teatro Imperial. La compañía de Andrey Batalov sale de allí y Batalov es solista principal de Mariinsky Ballet. Pero el ballet de San Petersburgo de Batalov es una pequeña compañía derivada de allí. Salimos de esta escuela, con el solista de esta compañía, y lo que vemos en el ballet de San Petersburgo de Andrey Batalov son las versiones de Andrey Batalov.

 

Locutor:

Porque… claro, Andrey Batalov aprende en el Mariinsky ballet esa narrativa clásica con el Lago de los Cisnes, Don Quijote, El Cascanueces, La Bella Durmiente… Hay una serie de clásicos rusos que vienen de la literatura y que es muy importante, lo hemos dicho muchas veces en este programa, el enorme paralelismo que hay entre los escritores españoles clásicos y los escritores rusos de la era dorada, hay una conexión enorme entre las estepas rusas y un cierto carácter ruso y el carácter español o castellano. Hay una conexión muy grande con España y está muy estudiado: Dostoyevskiy, Tolstoy. En España un motón de escritores ¿Cómo explicas este dialogo cultural que resiste tanto el paso de los tiempos?

 

Tatiana:

Primero, España es un país con muchísima cultura, se han creado aquí y estilos propios y literatura propia que es universal. Pero los rusos son muy curiosos con todo lo que es lo mejor en el mundo, y quieren atraer, absorber, todo lo mejor, no lo tratamos igual que los españoles. Por ejemplo, Don Quijote para muchos españoles, no se si digo algo incorrecto,

 

Locutor:

Di lo que quieras

 

Tatiana:

Es una obra un poco aburrida…¿no?

 

Locutor:

Por desgracia, para muchos, si

 

Tatiana:

Cuando la gente ve que tenemos en cartel Don Quijote. Enseguida perdemos público, porque la gente piensa que va a ver algo de la época…

 

Locutor:

¿Perdéis público cuando ponéis Don Quijote?

 

Tatiana:

Curiosamente…

 

Locutor:

¡Increíble!

 

Tatiana:

Mira, por ejemplo, cuando yo traje el Ballet Imperial Ruso hace 4 años en el Teatro Gran Vía de Madrid, tuvimos 6 semanas El Lago de los Cisnes, El Cascanueces, La Bella Durmiente con llenos absolutos y la última con Don Quijote hubo un 30% de ocupación en la sala el primer día y, cuando la gente se ha enterado los que es este ballet, 2 días después se llenó. Y todo el mundo opinaba que esta obra es mejor que todo lo demás, pero a la gente posiblemente le suena más El Lago de los Cisnes, Bella Durmiente, El Cascanueces.  Y piensan que Don Quijote no va a ser tan… divertido. Pero cuando lo ven dicen ¡Guuaauu! ¡Esto es una pasada! Es que hicieron este ballet muy festivo, muy divertido, con muchísimo humor muy brillante. Para mi Don Quijote es un ballet que enamora a todo el mundo.

 

Locutor:

Bueno ¿sabes que la versión mejor dirigida en cine fue del ruso Grigori Kozintsev? Y dicen los expertos en cine qué es una visión perfecta del sueño de Cervantes. Es decir que quien mejor entendió a Miguel de Cervantes Saavedra fue un ruso. Con los ingredientes de este hidalgo, viejo, incomprendido, idealista, que cabalga solo por las mesetas, un romántico, casi casi estamos describiendo a los héroes de Tolstoy, Chejov…

 

Tatiana:

En Rusia es muy conocida la película, incluso muchos la han visto varias veces.

 

Locutor:

Luego por ejemplo, hay que decirle a los oyentes que el Lago de los Cisnes, va a estar hasta el 14 de julio y luego del 23 de julio al 4 de agosto en el Teatro EDP de Gran Vía, y entre medias, del 16 al 21 de julio, estará La Bella Durmiente.

No se pueden perder El Lago de los Cisnes y La Bella Durmiente montados por  la compañía de Tatiana Solovieva Producciones, en una versión de Andrey Batalov y que los integrantes se formaron en la escuela Mariinsky.

 Y me hablaba Tatiana de la conexión de Leonide Massine, y Serguey Diaguilev con el maestro Manuel De Falla. Y además he seguido mucho a Leonide Massine y yo pensaba que este hombre se afrancesó. ¡Pero es Ruso! Explícamelo.

 

Tatiana:

Sabemos que en 1909, por primera vez, Diaguilev trae a París los Ballets Rusos. Empieza un triunfo absoluto, recorren durante años países europeos, americanos…Y toca la desgracia de la Primera Guerra Mundial, luego la Revolución Rusa y después la guerra civil en Rusia. Entonces, la compañía de los ballet de Diaguilev no puede volver a Rusia. En uno de los viajes de regreso de Estados Unidos, por los problemas bélicos en Europa, no pueden ir a ningún puerto, llegan en Cádiz, suben a Madrid, y aquí empiezan a actuar.

En Madrid, Alfonso XIII y Diaguilev hacen “muy buenas migas” y por eso el ballet de Diaguilev ha pasado mucho tiempo en España. El mismo Rey es quien les consigue las actuaciones en el norte de España, recorren toda España. Diaguilev tenia un olfato, un sentido especial para encontrar a los jóvenes talentos, el sacó de la nada a Stravinskiy, Fokine, Nizhinskiy, Prokoviev… A su alrededor reunía a grandes personajes creativos: pintores, cantantes, compositores… Y también a la aristocracia, patrocinadores… Diaguilev era un centro de cultura en este período del Siglo XX.

Entonces, cuando llegan a España, dice: ¡Qué cultura tan maravillosa!  ¡Vamos a crear un ballet español! Y con Manuel de Falla crean el ballet El Sombrero de Tres Picos, por cierto, que está ahora de estreno en Granada. En las memorias de Diaguilev, que son muy interesantes, se puede leer cómo crean la música, la coreografía, buscan a los bailarines por los tablados flamenco y bares. Su bailarín y coreógrafo fue Leoníd Miásin, después cambió su nombre a la manera francesa, Leonide Massine. Él crea la coreografía de El Sombrero de Tres Picos.

 

Locutor:

¿No tenía la coreografía? ¡La crea él! ¿Están publicadas las memorias en España?

 

Tatiana:

Algo hay en español, he visto un libro en venta pero no recuerdo quien lo escribió. Es muy interesante leer lo que han escrito los participantes en los proyectos y los contemporáneos sobre los Ballets Ruso de Diaguilev.

He leído las memorias de quien fue el director de Los Ballets Rusos de Diaguilev durante toda su historia – Sergey Grigoriev, de Fokine, de Bakst, de Lifar, de Nizhinskiy y de mucha gente que también estaba alrededor. Por ejemplo, Coco Chanel fue patrocinadora de una de sus giras en París. Y la aristocracia de Montecarlo les mantuvieron durante muchos años. Ahora, el Ballet de Montecarlo es muy famoso pero se creo porque el Ballet Ruso de Diaguilev residía allí.

 

Locutor:

Hay una cosa muy importante que me gustaría que me respondieses ¿cómo se transforma un texto, una leyenda, un relato romántico, como puede convertir El Lago de los Cisnes, La Bella Durmiente… en algo que solo con la música y el movimiento del cuerpo consiga reproducir todo ese mundo fascinante? Es mucho más fácil leerlo que hacer una enorme puesta en escena y, sobre todo, que esa puesta resista el paso del tiempo, porque unos maestros moldearon la plástica, pintura… ¿Cómo se puede conservar este legado durante tanto tiempo invariable, que esta estilística permanezca impecable durante tanto tiempo?

 

Tatiana:

Es un sistema de formación, de educación. Nosotros siempre investigamos, estudiamos lo que han hecho nuestros antepasados y queremos entender a fondo lo que estaban haciendo. El ballet ruso tiene historia prácticamente desde el segundo Romanov,  Alexis I, estamos hablando de mediados del sigo XVII, cuando ya se hacían las primeras representaciones de ballet en la Casa Real rusa. En la época de Pedro El Grande se abre una institución para preparar a los futuros militares o dirigentes del Estado, y tienen que aprender los modales de la alta sociedad, por lo que estudian arte, música y ballet obligatoriamente. Curiosamente, hablando de la época después de la Primera Guerra Mundial, los militares del ejercito zarista que se quedaban sin la posibilidad de volver a Rusia, encontraban trabajo como bailarines de la compañía de Los Ballet de Diaguilev. ¡Imagínate qué nivel de preparación en danza tenían los militares rusos para poder hacer de parteners en una compañía profesional de ballet!

Si miramos lo que hizo Marius Petipá, quien trabajó en Rusia durante más de 60 años y creó para los Teatros Imperiales de Rusia más de 60 obras… Es porque, en el Siglo XIX, Rusia es la que mejor pagaba a los artistas y donde se hacían espectáculos con decorados y vestuarios espectaculares.

Todo lo que adquirimos lo conservamos. Por ejemplo, una de las bailarinas rusas, no era de las grandes porque Petipá la apartaba un poco, Vaganova, ella sistematizó los conocimientos del sistema de preparación rusa y es la escuela de ballet más famosa en la actualidad en todo el mundo.

 

Locutor:

Otra de mis fascinantes diosas fue Ludmila Cherina, actriz parisina y bailarina, era una de las principales bailarinas de la época y estuvo participando en estas puestas en escena.

 

Tatiana:

Seguramente saldría de los ballets rusos de Diaguilev… ¿sabes cómo se crea el Ballet de Cuba?

 

Locutor:

Cuéntame

 

Tatiana:

Los bailarines del Ballet Ruso de Diaguilev estaban de gira por Sudamérica y un empresario de poca seriedad les deja tirados. En consecuencia, estaban sin trabajo en Cuba, y uno de los bailarines –Yavorskiy-, se quedó allí de profesor, es él quien empezó a preparar a los niños cubanos, y algunos de ellos se convirtieron en los famosos bailarines que conocemos del Ballet de Cuba. Y también, cómo El Ballet Ruso de Diaguilev estuvo allí por Navidad, por eso hicieron, como en Rusia, un espectáculo festivo, y así salió La Tropicana.

 

Locutor:

¿Cómo podríamos adquirir esa cultura de los narradores y compositores Rusos? Por que en España hemos hecho maridaje entre Sombrero de Tres picos, El Amor Brujo, el mundo de Lorca, ¿cómo se puede hacer que este legado sea más fuerte?

 

Tatiana:

Para conocerlo mejor hay que leer mucho, ver muchos ballets y hablar con la gente del mundo de la danza.

 

Locutor:

Con estos consejos de Tatiana Solovieva nos despedidnos. Y ya lo saben en el Teatro EDP Gran Vía este verano.

Medio: Capital Radio con David Felipe Arranz.

compositor El Lago de los Cisnes

¿Cómo nació el ballet El Lago de los Cisnes?

Chaikovskiy compuso El Lago de los Cisnes

En 1877, en el Teatro Bolshoi de Moscú fue representado por primera vez este ballet que hoy en día es mundialmente conocido. La idea de crear El Lago de los Cisnes pertenecía a la dirección de los Teatros Imperiales de Moscú. El libreto lo prepararon V. Bergichev (dramaturgo y gerente de los Teatros Imperiales) y V. Helzer (bailarín y profesor). Vasiliy Bergichev invitó a P. Tchaikovskiy a componer la música. Chaikovskiy la compuso para El Lago de los Cisnes en 1875-1876.

La base del argumento no está muy clara, pero sus huellas pueden seguirse desde una antigua leyenda alemana, hasta obras posteriores como el cuento del escritor alemán Johann Musäus “El velo robado”, “Ondina” de Friedrich Fouqué en traducción al ruso de V. Zhukovskiy, “Metamorfosis” de Ovidio, cuentos de los Hermanos Grimm o la ópera de Daniel Auber “El lago de las hadas”.

Antes de recibir el encargo de la Dirección de los Teatros Imperiales, en 1871 Tchaikovskiy había compuesto un pequeño ballet para los hijos de sus familiares titulado “El lago de los cisnes”.

Tchaikovskiy quería huir de “lo que era habitual en los ballets”.

Tchaikovskiy a menudo componía la música por encargo. Aceptó componer este ballet “por un lado por el dinero, pero por otro lado porque hace tiempo quería probarse en este género” (escribió Tchaikovskiy a Rimskiy-Korsakov en septiembre de 1875). Para ello, utilizó parcialmente su partitura de la ópera Ondina que el mismo destruyó. Tchaikovskiy utilizó para la música del ballet ritmos cómodos para bailar, pero en el lugar de las típicas melodías sencillas que se utilizaban anteriormente para el ballet, llenó la partitura de sinfonismo, melodías amplias llenas de lirismo y formas más poéticas. Lo que quería era huir de “lo que era habitual en los ballets”.

Las primeras 2 versiones se consideran fallidas. Solo la tercera, que rompió con los cánones del ballet considerado académico, consiguió pasar a la fama. Pero lamentablemente, Tchaikovskiy no vivió hasta ver el éxito de su obra.

La primera versión fue estrenada en el Teatro Bolshoi de Moscú el 20 de febrero 1877, con la coreografía de V. Reizinger (coreógrafo checo que trabajaba en los Teatros Imperiales de Moscú desde 1871), pero tuvo muy mala crítica. Además, estaban las curiosas historias de las divas: la prima bailarina del Bolshoi, Anna Sobeschanskaya, fue elegida como solista principal, pero discutió con la dirección y en su lugar tuvieron que proponer a otra bailarina, Polina Karpakova. La razón de la discusión fue que Tchaikovskiy no compuso para ella nada de música en el III Acto como solista y bailaría solo papel de una de las novias. Sobeschanskaya se fue a San Petersburgo y pidió al conocido coreógrafo Marius Petipá (de origen francés, pero que desarrollo casi toda su obra en Rusia) preparar para ella la coreografía de un solo con la música de Minkus.

Castillo de los cisnes lo mandó a construir el rey Luis II de Baviera en 1869, Neuschwanstein

Tchaikovskiy se negó a introducir fragmentos de otro compositor.

Tchaikovskiy se negó rotundamente a introducir en su partitura fragmentos de otro compositor y le compuso para la coreografía ya preparada una nueva música adaptada a la misma. A la bailarina le gustó tanto la nueva música, que le pidió componer una variación más. Lo más curioso es que ella consideraba esta música como si fuera de su “propiedad”, por eso en las funciones donde bailaba Karpakova estas danzas no se interpretaban.

Posteriormente especialmente para Polina Karpakova, Chaikovskiy compuso la danza rusa. Más tarde, para Sobeschanskaya, Tchaikovskiy compuso la música para el paso a dos de Sigfrido y Odile (el famoso paso a dos del cisne negro del III Acto). Solo después de esto Tchaikovskiy y la prima bailarina hicieron las paces definitivamente. Al final, las dos bailarinas principales se turnaban, pero en los fragmentos de solos cada una tenía los suyos y la orquesta tenía que estar atenta para escoger las partituras adecuadas.

A Tchaikovskiy no le gustó nada el espectáculo. Él decía: “Pura porquería, no puedo pensar en esto sin sentir vergüenza”. Criticaba la ausencia de imaginación creativa en la coreografía, un decorado poco lujoso comparado con las producciones de las óperas, la dirección de orquesta era propia de un músico que nunca hubiera tenido contacto con una partitura complicada… Después de 27 representaciones del Lago de los Cisnes, el espectáculo fue quitado del repertorio.

La segunda versión del ballet fue estrenada en 1882, parcialmente redactada por Yosef Hansen (coreógrafo belga), y tampoco tuvo éxito.

La coreografía para los Cisnes Blancos de Lev Ivanov lleva el espectáculo al triunfo

El 6 de noviembre (25 de octubre) de 1893, fallecía Piotr Ilich Tchaikovskiy. Como homenaje al gran compositor ruso, en San Petersburgo decidieron poner en escena las mejores obras de su legado. El ya citado Petipá, que conocía la mala suerte que tuvo El Lago de los Cisnes en Moscú, se negó rotundamente a participar en la restauración de este ballet y la coreografía fue encargada a Lev Ivanov.

Ivanov quitó lo típico y desgastado de las tradiciones de ballet de Moscú, cómo pantomima, exceso de las danzas de carácter, reformó las posiciones de pies y brazos, quitó las alas postizas a las bailarinas e hizo que los movimientos de los brazos fueran parecidos al movimiento de las alas, dando a la obra una estética romántica, que era lo que estaba a la vanguardia de la cultura de aquel momento histórico.

Así, en 1894, por primera vez vio el escenario el cuadro de los cisnes blancos (II Acto) con la coreografía de Lev Ivanov, y es a personalmente a quien El Lago de los Cisnes debe la fama, llegando hasta la actualidad esta coreografía como la más famosa de todo el ballet clásico.

El gran éxito llegó con Marius Petipá y Lev Ivanov.

El gran éxito llegó en el estreno de 15 de enero de 1895 en el Mariinskiy Teatro de San Petersburgo. Para ese memorable estreno, el coreógrafo Marius Petipá reformó el libreto y la coreografía del I y III Acto (menos las danzas napolitana y húngara). Lev Ivanov hizo la coreografía del II y IV Acto, y las danzas napolitana y húngara del III Acto. Así, la versión de Petipá – Ivanov se convirtió en la clásica, siendo la base de la mayoría de las producciones posteriores.

Posteriormente, a lo largo del siglo XX y hasta el día de hoy, han aparecido muchísimas versiones, con finales positivos o trágicos, clásicas, neoclásicas, modernas, películas y dibujos animados, ballets acrobáticos o sobre hielo… Sin duda, como los grandes clásicos de la cultura universal, El Lago de los Cisnes seguirá siendo en el futuro fuente inagotable de belleza.

Escrito por Tatiana Solovieva.

La Escuela del Ballet Ruso: el camino a la excelencia

A menudo me preguntan ¿por qué la escuela rusa es tan importante?.

Hablaré un poco sobre la historia de ballet en Rusia, de todas forma sobre el ballet ruso en el Siglo XX habrá que escribir otro artículo y muchísimo más extenso.

Rusia sigue siendo un centro de la cultura mundial de la danza. No solo por la cantidad de obras en el repertorio o por la escuela, que se considera la mejor del mundo, sino por la profundidad de las obras.  En el ballet, los espectáculos rusos no son gimnasia o deporte, es arte que respeta las tradiciones, escuela, profesores,…

Artistas que han conseguido superar lo conocido en su época. Aprenden a cada paso y siguen adelante pero siempre con un gran respeto al Arte. Como todo en el mundo, en diferentes países aparecen fenómenos parecidos casi al mismo tiempo (alguna década de diferencia es insignificante para la historia).

 

El ballet tenía como fin entretener principalmente a los aristócratas.

Durante centenares de años, el ballet tenía como fin entretener principalmente a los aristócratas.  En sus comienzos, el ballet, como forma de arte teatral, servía de complemento a la opera, los bailarines actuaban con máscara y a menudo sin que su presencia tuviera relación con el desarrollo del argumento. En el siglo XVII, las danzas se introducían también en las representaciones teatrales (por ejemplo en las obras de Moliere).

El ballet, como especialidad de la danza, aparece en la Francia de Luis XIV (con influencia italiana y española). El nombre del creador de la escuela es Jean-Georges Noverre (1727-1810), por eso la terminología de ballet es francesa. Jean-Georges Noverre fue el primero en hacer un ballet con argumento, como una obra entera e independiente, “Jason y Medea”, con música  Jean-Joseph Rodolphe (1763, Stuttgart).

En muchas óperas de esta época vemos un pequeño ballet cómo un cuadro insertado en la obra. Un ejemplo es la ópera “Orfeo y Eurídice“, del compositor alemán Ch. W. Gluck, que fue estrenada en Viena en 1762. En varias operas de Mozart: Idomeneo 1781, Las Bodas de Fígaro, 1786, Don Juan 1787.

https://es.wikipedia.org/wiki/Ópera-ballet

Las primeras representaciones de ballet en San Petersburgo aparecieron en la corte del zar Alexis I de Rusia el 17 de febrero de 1672 con el espectáculo “Orfeo”. En la época de Pedro I el Grande, en Rusia se promulgó una ley, según la cual las danzas tenían que formar parte de la educación aristocrática y los jóvenes de las clases nobles obligatoriamente tenían que estudiar danza.

En 1731, fue abierta en San Petersburgo la primera escuela para preparar cadetes militares, donde estudiaban niños de las familias de alta cuna a partir de 5-6 años de edad y durante 15 años. Los cadetes tenían que aprender las reglas de un comportamiento refinado propio de los sectores aristocráticos, por eso era obligatorio estudiar las bellas artes, la música y la danza.

En 1734  fue invitado cómo profesor de danza Jean Baptice Landé (1697 Bordeux -1748 San Petersburgo). Su primer espectáculo de danza en 1736 fue divertimento en la ópera de Francesco Araya “La Fuerza del amor y odio” (coreografía de Foccano). Las actuaciones de cadetes tenían éxito, pero al terminar la escuela ellos abandonaban los estudios de danza y se dedicaban a los asuntos del Estado.

 

Landé solicitó a los zares la creación de una escuela de ballet.

En 1738 Landé solicitó a los zares la creación de una escuela de ballet para poder preparar a los bailarines profesionales.  Así apareció la Escuela de su Majestad Imperial, que posteriormente se convirtió en la Escuela Imperial de Teatro, actualmente es la Academia de Ballet Ruso “Vaganova”.  La escuela estaba situada en el Viejo Palacio de Invierno, donde en el siglo XVII fue construido el Teatro Hermitage. Sus alumnos, los primeros artistas de ballet ruso, posteriormente se quedaban como profesores.

En 1742 los alumnos de Lande participaban en los actos de coronación de Isabel I de Rusia, con dos ballets: “La manzana de oro en el festín de dioses y el juicio sobre Paris” y “La alegría de los pueblos sobre la aparición de Astrea en el horizonte de Rusia y restauración de la Edad Dorada”.

Después de la llegada a Rusia de la princesa Sophie Friederike Auguste Anhalt-Zerbst,  futura Emperatriz Catalina II la Grande” en 1744, Landé se convirtió en su profesor de danza. La importancia que le daba la Corona rusa a las artes, y especialmente los espectáculos para los Teatros Imperiales, Mariinskiy en San Petersburgo y Bolshoi en Moscú, han tenido fantásticos resultados. Una multitud de grandiosos espectáculos en su repertorio, grandes compositores, coreógrafos, diseñadores, profesores, artistas…

En las óperas, el ballet seguiría existiendo con su función auxiliar, pero cada vez con más importancia en la trama. En muchas óperas las escenas de ballet se convirtieron en las obras que en la actualidad tienen vida independiente.

 

Los mejores actos de ballet de las óperas:

  • Mijail Glinka: “Iván Susanin” (o “La Vida por el Zar”) – Un acto de Baile Polaco. En 1836 estrenada en San Peterburgo.
  • Mijail Glinka “Ruslán y Liudmila” – un acto de danzas orientales. Estrenada en 1842 en San Petersburgo.
  • Modest Musorgskiy “Jovánschina“, la danza de las persas 1886.
  • Alexander Borodín “Príncipe Igor” – con el acto de ballet “Las danzas polovtsianas”. Borodín empezó a componer esta ópera en 1869, pero su estreno fue en 1890 después de la muerte del compositor.
  • Charles Gounod, en la opera Fausto, incluye como acto de ballet “La noche de Walpurgis”.

La Noche de Walpurgis. Ballet Imperial Ruso. Música Charles Gounod, coreografía Leonid Lavrovskiy

Las Danzas Polovtsianas. Ballet Imperial Ruso. Música Alexander Borodin, Coreografía Kasyan Goleyzovskiy

En 1859 se estrenó en Paris la ópera Fausto, pero la escena de ballet “La Noche de Walpurgis” no fue añadida hasta 1869. En Rusia este ballet se interpreta con la coreografía de Leonid Lavrovskiy. En el siglo XIX,  los mejores espectáculos de danza se creaban en Rusia, la Corona dedicaba muchísimo dinero a las producciones. Los más importantes bailarines y coreógrafos de la época buscaban contratos en Rusia.

 

Marius Petipa decía:  “El Ballet es el arte serio, en él debería prevaleces plástica y belleza”

Por ejemplo, M. Petipa trabajó en Rusia durante 60 años. Marius Petipá creo más de 60 ballets, de los cuales los más importantes son: su primer ballet “La hija del Faraón” (San Petersburgo, 1862), “Don Quijote” (Moscú, 1869), “La Bayadera” (San Petersburgo, 1877), “La Bella Durmiente“ (San Petersburgo, 1890), El Lago de los Cisnes (San Petersburgo, 1895,  junto  con Lev Ivanov), Raimonda (San Petersburgo, 1898). Marius Petipa decía:  “El Ballet es el arte serio, en él debería prevaleces plástica y belleza, y no todo tipo de saltos, giros sin sentido y elevaciones de piernas por encima de la cabeza… Así el ballet cae, sin duda, cae”.

Los ballets de Piotr Iliich Chaikovskiy (1840-1893) abrieron una nueva época en el ballet mundial. El lago de los Cisnes (1877), La Bella Durmiente (1890) y El cascanueces (1892), que hasta el día de hoy son los ballets más queridos y más representados en todo el mundo.

La riqueza cultural rusa fue presentada en Europa por uno de los más grandes empresarios teatrales en todos los tiempos: Serguey Diaguilev. Primero con las exposiciones de arte, después con la ópera,  a partir de 1909 con las temporadas de los Ballets Rusos en Paris y después en los más importantes escenarios europeos y americanos.

Cuando después del éxito de la ópera rusa en Paris, teniendo ya el contrato para el año siguiente, Diáguilev anunció al director de la ópera de París que pensaba traer ballets en la siguiente temporada, el director francés le anuló el contrato diciendo que el ballet no era comercial. Diaguilev alquiló otro teatro en Paris, el Teatro Chatelet, hizo reformas para que tuviera el lujo necesario para los espectadores, que además debería corresponder a la estética rusa…

 

Diaguilev reunió a los mejores creadores, artistas… para llevar adelante sus ideas artísticas.

El siglo XX debe mucho, por no decir todo a Diaguilev. El reunió a los mejores creadores, artistas, nobleza, patrocinadores de todas partes para llevar adelante sus ideas artísticas sobre cómo tenía que desarrollarse el ballet y el arte en general. El revolucionó el arte en el primer cuarto de siglo XX, impulsó muchos proyectos culturales que directa o indirectamente salían de las ideas de Diagulev.

Como dato curioso, en esta época muchos bailarines ingleses cambiaban sus nombres por nombres rusos (Anton Dolin – Patrick Healey-Kay, Alisia Markova – Lilian Alice Marks y Lidia Sokolova – Hilda Munnings)

Recibía muchas críticas de los puristas clásicos, pero conseguía triunfos en los más importantes teatros del mundo. Si no fuera por los artistas rusos de Diaguilev, posiblemente no existirían ni el ballet de Monte Carlo, ni el de Paris, ni el de Nueva York, ni el de Cuba………. Hasta La Tropicana de Cuba surgió porque en las fechas del año nuevo los artistas de los Ballets Rusos de Diaguilev estaban en Cuba y crearon un espectáculo festivo.

Como ejemplo, en Granada en la actualidad, la Compañía Nacional de Danza estrena El Sombrero de tres picos (decorado lo hizo Picasso). Es un ballet que no existiría si no fuera por Sergey Diaguilev. Por los problemas de Revolución Rusa y la Primera Guerra Mundial, tras  su gira por América, la compañía de Ballets Rusos de Diaguilev llega a Cádiz, actúa a Madrid, donde tiene muchísimo éxito (1916-1918). El rey Alfonso XIII valora la amistad con Diaguilev, personalmente le encuentra actuaciones en el norte de España… Diaguilev decide hacer una obra con temas de España.

 

Diaguilev trabajó con Manuel de Falla.

Trabajó encima de Manuel de Falla para que hiciera la música necesaria para un buen ballet, recortaba y ampliaba partes musicales… y buscaba personalmente a los bailarines. El primer bailarín masculino, Félix Fernández, posteriormente se fue de gira con el Ballet Ruso a Londres (22.07.1919 estreno en el Teatro Alhambra de Londres), pero a la bailarina española los padres no le permitieron salir de España.

Gracias a Sergey Diaguilev el camino del ballet en el siglo XX cambió su rumbo

Escrito por Tatiana Solovieva.

¡¡Apúntate a nuestra Newsletter!!. Tenemos muchas novedades de la giras, artistas, directores y compañías.   ¡¡ Y MUCHOS DESCUENTOS Y SORTEOS!!